La Vida Mistica de Jesus cerca de 1934 pdf.pdf


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LA VIDA MfSTICA DE JESTJS

portancia a los principios misticos del cristianis­
mo, por lo que probablemente paso por alto los
incidentes de la meditacion de Jesiis en el desierto a causa de su personal tem peram ento o porque
no le interesaba gran cosa la obra publica y exoterica de Jesus.
E n ambos Testamentos de la Biblia hallamos
varias referencias y alusiones a quienes se retiraron a una m ontana en busca de iluminacion y de
intimo contacto con Dios o con la conciencia de
Dios. La prueba de que estas montanas de inspiracion o iluminacion no se han considerado en su
verdadero sentido mistico, nos la da la circuns­
tancia de que los exploradores de la T ierra Santa
han buscado estas “m ontanas” con objeto de seiiala r las apropiadas a los incidentes descritos en la
Biblia, y resultd que las tales m ontanas eran colinas como las muchas que se hallan en tan quebrado pais, sin comprender por que se las habia
llamado montanas.
Pero en verdad, la frase de retirarse a una
montana en busca de iluminacion es m istica y simbolica, que no indica una efectiva m ontana natural
ni una altu ra topografica. Nos sorprende que los
antiguos moradores de paises llanos, sin m ontanas
ni siquiera colinas, aludan en sus escritos a la
iluminacion que recibieron en la cumbre de una
montana. Asimismo los prim itivos cristianos de
Egipto habian de la iluminacion que recibieron en
la cum bre de una montana, a pesar de vivir en el
desierto.
E n la term inologia m istica de la G ran F ra te r­
nidad Blanca y de todos los escritos misticos de los
avataras y m aestros del pasado, la frase sobre
una- m ontana significa la elevacion del ser espiri-

MILAGROS DE JESIJS

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tual al soberano nivel en que es completo y definitivo el contacto con la Conciencia cosmica.
Vemos en el A ntiguo Testamento que semejan tes experiencias, incluso la de Moises y su es­
piritual contacto con Dios, tuvieron por proposito lograr la iluminacion espiritual o la comprobacion y desenvolvimiento de algun principio es­
piritual.
Logicamente es tam bien verdadero el sentido
opuesto, y siempre que un mistico o un m aestro
habia de luchar con una fase m aterial de la vida
terrena, se retirab a a los valles o al desierto y no
a una montana.
Asi vemos por que el prim er incidente de la
vida de Jesus, relativo a las cosas objetivas y a
las pruebas y tribulaciones de la vida, tuvo por
escenario el desierto y no la cumbre de una mon­
tana. Dicen los Evangelios que permanecio cuaren ta dias con sus noches en el desierto, ayunando
y sufriendo las condiciones de la carne corporal.
Conviene ad v ertir que los numeros siete y cuarenta se usan frecuentem ente en los tratados mis­
ticos por lo que simbolizan.
No me detendre a contar las veces que el numero siete aparece en el Antiguo Testamento, des­
de los siete dias de la semana y la santificacion del
septimo, porque seguram ente el lector a poco que
reflexione, recordara el frecuente empleo de dicho
numero.
En cuanto al cujurenta se repite ta n tas veces,
que su significado resulta evidente aun p ara el
casual lector de la Biblia. Tambien se encuentra
repetido en las E scritu ras Sagradas de varios pai­
ses. Los egipcios decian que el alm a no se libertaba completamente del cuerpo hasta pasados cua-