La Vida Mistica de Jesus cerca de 1934 pdf.pdf


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LA VIDA MfSTICA DE JESIJS

LA INFANCIA DE JEStfS

bram iento, es algo significativo el silencio que los
evangelistas guardan acerca de la infancia y juventud de Jesus.
Seguram ente quienes creyeron de su deber indagar, reunir y conservar el recuerdo de los puntos esenciales y subalternos referentes al nacimien­
to y a cuanto el nacimiento conducia, debieron conocer mayorm ente lo relativo a la infancia de Je ­
sus. i P or que, entonces, el silencio y la completa
carencia de aquellos pormenores que hubieran podido ser sumamente interesantes y muy esclarecedores p ara quienes quisieran ad o rar a Jesus en
todas las fases de Su vida?
Pero entiendase bien que los hechos concernientes a la ninez y juventud de Jesus, no faltan
en las cronicas guardadas por quienes no estaban
iufiufdos por las decisiones de los Concilios y los
decretos sinodiales, y no encuentran en tales he­
chos nada que amengue la grandeza y el supremo
m agisterio de Jesus el Cristo.
Sd que algunos hechos pertenecientes a la ni­
nez y juventud de Jesus se han publicado en va­
rios paises en distintas epocas y constan en va­
rios tratados misticos de Occidente; pero el relato
completo y los mas im portantes pormenores quedaron reservados por las organizaciones que bien
los conocian, y opinaban que h asta que el mundo
occidental estuviese en disposition de comprenderlos en todo su abundoso y esclarecedor significado,
fu era m ejor reservarlos.
Ya no hay razon de m antener estos hechos en
reserva, y me place decir que las autoridades que
en sus archivos guardan dichas cronicas y con quie­
nes recientemente he consultado sobre el particu­
lar, convienen en que la actual inquietud del mun-

do occidental en m ateria religiosa, y especialmente
el deseo por parte de millones de personas de tener un mas completo bosquejo de la vida de Je ­
sus, justifican la publicacidn por vez prim era en
Occidente de los hechos aludidos.
E s evidente que Jesus recibid esmeradisima
educacidn, segun se infiere del analisis de Su vida.
La m era circunstancia de que en tem prana edad
m aravillara a los doctores de Israel por su habilidad en responder y form ular profundas preguntas, dem uestra que durante los prim eros diez anos
de Su vida recibid acabada educacidn disciplinaria.
Debemos suponer con perfecta razdn y ldgica,
que como Hijo de Dios o enviado de Dios estaba
constantemente inspirado y podia hallar en Su
inmediato contacto con la conciencia de Dios los
iluminadores pensamientos que expresaba.
Pero con la mism a razonable ldgica debemos
creer que hubo de recibir en las escuelas profanas la educacidn necesaria p ara expresar Sus pen­
samientos en el idioma y con las imagenes y descripciones que com prendieran las gentes.
Los mas ilustres artistas han atribuido a la
inspiracidn sus obras m aestras; pero todos hubieron de aprender la tecnica necesaria p ara man ifestar su inspiracidn de un modo que el pensamiento, el ideal, la p in tu ra pudiera tran sferirse
de una mente a otra.
Los m as em inentes compositores escribieron
sin duda en el pentagram a movidos por la inspi­
racidn, como si del cielo descendieran los mas hermosos pasajes de su m usica; pero todos aprendieron la tecnica de expresar lo que por inspira­
cidn recibian sus almas.

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