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LA VIDA MfSTICA DE JEStiS
a leer entre Kneas de mis afirmaciones p ara darse
cuenta de lo que no es posible reducir a cosa
tan grosera como la letra de molde.
A nte todo, quienes consideren este profundo
m isterio con mente abierta y sin prejuicios, han
de entender que Jesus no fue el prim er Maestro,
A vatar o H ijo de Dios que “ nacio de una virgen”.
La ortodoxa version cristiana del nacimiento de
Jesus, nos lo presenta como si fuese una exclusiva
y unica m anifestacion cristiana. Mucho mas dificil
de explicar y comprender fuera el misterio de la encarnacion de Jesus, si en ninguna otra p arte de
la historia de los m ensajeros de Dios en la tie rra o
en el desenvolvimiento de los planes de Dios p ara la
redencion del hombre en todas las edades y ciclos
no hubiese habido analogas manifestaciones de
las poderosas energias del universo, operantes
como una extraordinaria manifestacion de los omnipotentes medios de Dios.
P ara los misticos orientales de todos los paises
y todas las epocas, el profundo m isterio de la esp iritu al encarnacion y nacimiento de un H ijo de
Dios no solo es una posibilidad, sino un hecho na
tural en la vida de todo gran Avatar.
Los cristianos y estudiantes del cristianism o
que en los Estados Unidos estan acostumbrados a
oir que el m isterio de la Encarnacidn es uno de ,
los dogmas fu n d am e n tals de la fe cristiana, y al
propio tiempo el punto en que se quebranta le fe
de m illares de cristianos, se sorprenden cuando
al via ja r por paises extranjeros, ven que mahometanos, induistas y budistas aceptan sin dificultad
el relato de la espiritual encarnacidn y nacimien
to de Jesus, y anaden que esta caracteristica de
la vida del Maestro Jesus es la unica congruente
LA DIVINA CONCEPCldN DE LOS AVATARAS
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con la afirmacidn de que fue el Redentor y Salva
dor del mundo.
D urante mi excursidn por paises que me pusieron en contacto con personas que profesaban
una religion oriental, escuche de sus labios expresiones como la siguiente: “ Si los cristianos creeis
que Jesus era Hijo de Dios o el Enviado de Dios
para redim ir a una p arte del mundo por medio
del mensaje que habia de dar, debeis creer que fud
concebido y nacio por espiritual action, porque
no cabe duda de ello si era M ensajero Divino.”
Cuando yo les respondia que algunos cristia
nos y estudiantes de la doctrina cristiana no podian creer en el m isterio de la Encarnacidn, pero
que sin embargo, consideraban a Jesus como un
gran Maestro, un M ensajero Divino, un H ijo de
Dios y un A vatar de extraordinaria y altisim a
autoridad, replicaban sonriendo que sem ejante
punto de vista era absurdo, porque nadie hum anamente concebido y nacido, podia alcanzar el g ra
do de divina autoridad que lo capacitase p ara ser
el Cristo de su epoca.
Asi vemos que este arduo problema se resuelve no ya en el hecho de la espiritual conception de
Jesus y de su divina filiation, sino en el problema
de que el mundo occidental comprenda conscientem ente el hecho, como lo comprende la conciencia del mundo oriental; es decir, que los estu
diantes occidentales de misticismo no han de preocuparse de la espiritual encarnacion de Jesus,
sino de que no la comprendan los millones de gen
tes que todavia no llegaron al conveniente grado de
comprension espiritual, para conocer las leyes espirituales que intervienen en tan im portantes
acontecimientos.
