La Vida Mistica de Jesus cerca de 1934 pdf.pdf


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LA VIDA MfSTICA DE JESUS

Los esenios no se m anifestaban publicamente
y poco sabian de ellos las gentes aparte de las
blancas vestiduras que los distinguian.
Los nazaritas, los nazarenos y los esenios se
comunicaban libremente, y aunque ejerclan sus
actividades con entera independencia unos de otros
sin que se estorbasen, tenian muchos puntos comunes.
Pero cl vulgo conocia y reconocia a los nazari­
tas y los nazarenos porque vivian entre el pue­
blo, y asi a los que no aceptaban la fe judaica
o eran herejes en sus creencias judaicas, se les
llamaba nazaritas y nazarenos, pero no esenios.
E n las costas y alrededor del m ar de Galilea
vivian estas gentes, en su m ayoria gentiles de
sangre aria, pertenecientes a las sectas de los na­
zarenos, los nazaritas y los esenios. Todos ellos es­
peraban tam bien el advenimiento del gran Maes­
tro, del insigne A vatar, del prometido Mesias que
habia de redim ir no solo a Palestina, sino al mundo entero y dar contento a Israel y a todos los
pueblos. Aquellos misticos aguardaban con perfecto conocimiento de causa la reencarnacidn de uno
de sus excelsos Maestros.
Conviene ad v ertir que la creencia en la reencarnacion no s61o estaba muy arraig ad a en aque­
llos misticos calificados de herejes y gentiles, sino
tam bien en los judios ortodoxos de aquella epoca.
Asi se comprenden las varias referencias que las
escrituras sagradas hacen de un insigne varon, de
un gran instructor que fu e otra personaMdad en
tiem pos antiguos, pues creian que los magnates
entre ellos lo eran a causa de previa preparation
en anteriores existencias en que hicieron previos
progresos.

LOS PADRES DE JEStiS

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N aturalm ente, esperaban que el nuevo gran
Maestro, el nuevo redentor del mundo, viniera de
su pasado en nuevo cuerpo, como individuo bien
dispuesto y perfectam ente experimentado.
Las cronicas rosacruces dem uestran que los ese­
nios, nazarenos y nazaritas no solo tenian en sus
casas un oratorio donde cada dia se retirab an a
m editar y orar, sino que empleaban algunas horas
de m anana y ta rd e en ejercicios misticos y el desenvolvimiento de su latente poder espiritual que los
capacitaba p ara obrar milagros y efectuar la magna obra que hacian en beneficio de los pobres y
menesterosos.
E staban muy adelantados en la comprension
de la m ayor p arte de las misticas leyes que los
rosacruces y otros misticos del mundo entero estudian y practican hoy dia, y asi es que conocian
el formidable poder de ciertas leyes espirituales
cuando se aplican concretamente a un definido propdsito.
P a ra ellos no era imposible ni improbable el
milagro de las Encarnaciones de una naturaleza
excelsamente divina y el advenimiento de un gran
instructor m ediante incontaminadas leyes materia>
les; y vivian como los misticos de hoy dia creen
que viven los M aestros en el Tibet, India y Egipto.
Jose era devotisimo esenio, carpintero de oficio, segun las reglas de la asociacion, de la que tam ­
bien era socia M aria. Sin embargo, ambos se h a­
bian visto obligados a aceptar la religion judaica
y se habian identiiicado form alm ente con la fe
mosaica de acuerdo con las leyes del pais.