La Vida Mistica de Jesus cerca de 1934 pdf.pdf


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I'A VIDA MfSTICA DE JEStfS

Los orientales nos dicen a los occidentales que
intentam os tr a ta r con un principio del mundo espiritual que no comprendemos ni estamos prepa­
rados p ara comprender.
Los misticos de todos los paises convienen en
que hasta quo el hombre adquiera el suficiente desenvolvimiento espiritual p ara conocer la operation
de la leyes superiores, y com prender en toda su
sublime plenitud la realidad de la espiritual
concepcion y el divino nacimiento, no sera capaz
de entender las ensenanzas y el verdadero mensaje traido a este mundo por cualquiera de los
grandes avataras y especialmente del ultimo y
el mayor de todos, Jesus el Cristo.
No quiere decir esto que al sincero estudiante
de la doctrinas cristianas le sea imposible com­
prender le" misticas leyes que intervienen en la
posibilidad de una espiritual encamacion y divi­
no nacimi >!.o, sino que el estudiante ha de indag a r y c o n t e n d e r el fundam ental misticismo de
la doctrina cristiana.
Los rosacruces mantienen en este particular
el mismo punto de vista de los misticos orientales
y de los cristianos ortodoxos del mundo occiden­
tal, que sin embargo desdenan los misticos principios fu n d a m e n ta ls del cristianism o primitivo,
y dando indebida im portancia al significado lite­
ral de las palabras, in terp retan m aterialm ente los
principios constitutivos del cristianism o.
Se anade a esto que el mundo occidental repugna aceptar los llamados milagros que tanto
abundan en los dos Testamentos de la Biblia.
No comparto la opinion de autoridades como
el difunto William Jennings B ryan y otros segun
quienes la orientation del pensamiento y la dis-

LA DIVINA CONCEPCION DE LOS AVATARAS

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ciplina cientifica de los occidentales no les consiente percibir las verdades espirituales de la Bi­
blia y de todas las escrituras sagradas. No creo
que al materialism o cientifico se le haya de achacar la incapacidad de los occidentales p ara com­
prender las altas verdades espirituales contenidas
en la Biblia y en las E scrituras sagradas de todas
las religiones. A mi entender, dicha incapacidad
de los occidentales proviene de no haber actualizado el aspecto espiritual de nuestra naturaleza
y de que a exception de algunas escuelas ocultistas y metafisicas, nadie enseiia en occidente nada
de lo que de indole espiritual nos dispondria a
comprender lo que sin dificultad comprenden y
aceptan las mentes orientales.
Dije que debiamos tener en cuenta que Jesus
no fue el prim ero ni el ultimo m ensajero de Dios,
nacido de una virgen y concebido por obra espi­
ritual.
Unas cuantas referencias a similares manifestaciones en el pasado, ayudaran a comprender di­
cha afirmacion.
E s indudable que la idea de los divinos nacimientos y enearnaciones era tan fam iliar a los an­
tiguos, que cuando algun hombre se distinguia por
sus insolitas proezas, lo consideraban nacido de
sobrenatural lin aje; y en las religiones politeistas
vemos que a algunos dioses se les creia bajados del
cielo p ara encarnar en form a hum ana y vivir en­
tre los hombres.
El erudito Thomas Maurice, en su interesante
obra: Antigiiedades indicas, llega al extremo de
afirm ar que “ en cada epoca y en casi todas las
religiones del mundo asiatico, parece haber florecido uniformemente la inmemorial tradition de que