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primera deportar a Afganistán a un número
ilimitado de solicitantes de asilo afganos
rechazados, pese al empeoramiento de la
situación de seguridad en el país.
Preocupaba gravemente la creciente crisis
económica, al haber disminuido la presencia
internacional en el país y aumentado el
desempleo.
En septiembre y octubre hubo un
repentino repunte de ataques talibanes y de
intentos de éstos por conquistar grandes
provincias y ciudades. En octubre, los
talibanes conquistaron Kunduz, operación
durante la cual se interrumpió el suministro
de electricidad y de agua en la ciudad, los
hospitales se quedaron sin medicamentos, y
el número de víctimas civiles aumentó. La
Oficina de Coordinación de Asuntos
Humanitarios de la ONU comunicó que en
una semana se habían desplazado unas
25.000 personas de Kunduz, que habían
huido a la capital, Kabul, y a países vecinos.
CONFLICTO ARMADO
Durante los nueve primeros meses de 2016,
la UNAMA documentó 8.397 víctimas civiles
relacionadas con el conflicto (2.562 personas
muertas y 5.835 heridas). Según la UNAMA,
casi el 23% de estas víctimas civiles fueron
causadas por las fuerzas
progubernamentales, lo que incluía a las
fuerzas de seguridad afganas, la policía local
afgana, los grupos armados favorables al
gobierno y las fuerzas militares
internacionales.
Asimismo, durante la primera mitad de
2016, la UNAMA documentó, como mínimo,
15 casos en los que las fuerzas
progubernamentales habían registrado
hospitales y clínicas, retrasado u
obstaculizado el suministro de material
médico, o utilizado centros de salud para
fines militares. La cifra suponía un drástico
incremento con respecto al año anterior.
El 18 de febrero, hombres vestidos con el
uniforme del ejército nacional afgano
entraron en una clínica de Tangi Saidan
(localidad de la provincia de Wardak,
controlada por los talibanes) y, según
palabras de la organización de ayuda sueca
Informe 2016/17 Amnistía Internacional
que dirigía la clínica, golpearon al personal y
mataron a dos pacientes y a un cuidador de
15 años. La OTAN abrió una investigación
sobre los hechos, pero al concluir el año no
se habían dado a conocer novedades.
No se presentaron cargos penales contra
los responsables del ataque aéreo lanzado
por las fuerzas estadounidenses contra un
hospital de Médicos Sin Fronteras en
Kunduz, en octubre de 2015, que se saldó
con al menos 42 víctimas —parte de ellas,
mortales—, entre personal y pacientes. No
obstante, se impusieron sanciones
disciplinarias a unos 12 militares
estadounidenses, y en marzo de 2016 el
nuevo jefe de las fuerzas estadounidenses y
de la OTAN en Afganistán pidió perdón a las
familias de las víctimas.
ABUSOS COMETIDOS POR GRUPOS
ARMADOS
Según la UNAMA, los talibanes y otros
grupos insurgentes armados causaron la
mayoría de las víctimas civiles,
aproximadamente el 60%.
El 3 de febrero, los talibanes mataron a
tiros a un niño de 10 años que se dirigía a la
escuela en Tirin Kot (sur de la provincia de
Uruzgan). Al parecer le dispararon porque,
previamente, había luchado contra los
talibanes junto a su tío, ex jefe talibán, que
había cambiado de bando y se había
convertido en uno de los mandos de la
policía local.
El 19 de abril, combatientes talibanes
atentaron en Kabul contra un equipo de
seguridad que protegía a altos funcionarios
del gobierno, a consecuencia de lo cual
murieron al menos 64 personas y 347
resultaron heridas. Fue el mayor atentado
talibán en una zona urbana desde 2001.
El 31 de mayo, combatientes talibanes se
hicieron pasar por funcionarios del gobierno
y secuestraron a aproximadamente 220
civiles en un falso control de seguridad
colocado en un punto de la autopista de
Kunduz a Tajar cercano a la localidad de
Arzaq Angor Bagh (provincia de Kunduz).
Mataron a 17, y a los demás los secuestraron
o los dejaron en libertad. El 8 de junio, al
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