2La Etnobotanica, tres puntos.pdf

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Schultes (1941) pretende resolver e1 problema diciendo que “en su más amplio sentido, la Etnobotánica
es el estudio de las relaciones que existen entre el hombre y su ambiente vegetal. . . “ y que “en un sentido más
restringido, se ha considerado solamente como el estudio del uso de las plantas cultivadas y silvestres por los
pueblos primitivos, usualmente los aborígenes”. Y al añadir dicho autor a ta1es definiciones que “los hombres de
ciencia de una y otra escuela están poniéndose cada vez más de acuerdo para reconocer la Etnobotánica en su
sentido más alto, el cual incluye tácitamente el restringido. . .” lo único que logra es poner en evidencia la
naturaleza etnocentrista de su compromiso.
Debemos a Maldonado-Koerdell ( 1940) el primero y más serio intento llevado a cabo en México para
definir la Etnobiología, establecer sus relaciones con otros campos del conocimiento y trazar sus métodos. Para
este autor, “la Etnobiología es una de las adiciones más recientes a las ciencias antropológicas”; sus objetos de
estudio son plantas y animales; “pero, para que su estudio tenga un valor etnobiológico, debe hacerse en función
del grupo humano que los utiliza y situarlo en el complejo cultural correspondiente. Así, la Etnobiología se liga a
la Etnología y a la historia de la Cultura, puesto que estudia los materiales básicos”
Dice también Maldonado-Koerdell que "entiéndese por los antropólogos que la Etnobiología tiene a su
cargo el estudio de la utilización de las plantas y animales, en una región cualquiera, por un grupo humano
definido, que lo habita o viene a ella para obtenerlos".
Aparte de que nos ha parecido provechoso evitar discutir ahora, si los antropólogos pudieran tener (que
no debieran) un concepto diferente de la Etnobiología que los biólogos, hemos decidido evitar también el uso del
término utilización en un sentido rector al definir lo que entendemos por Etnobotánica. En la definición que
sigue -que puede aplicarse, cambiando el término, a la otra gran rama de la Etnobiología, la Etnozoología- se
verá que en lo que sí estamos de acuerdo con Maldonado-Koerdell (loc. cit. ) es en insistir en que los estudios
etnobotánicos van más allá de los que puede pretender la investigación botánica que en ellos se requiere, puesto
que sus metas se concentran alrededor de un punto fundamental que es el de la significación o valor cultural de
las plantas en una determinada comunidad humana:
La Etnobotánica es el campo interdisciplinario que comprende el estudio e interpretación del
conocimiento, significación cultural, manejo y usos, tradicionales, de los elementos de la flora. Al decir
tradicionales, queremos indicar que dichos conocimientos, valor cultural, manejo y usos, han sido hechos suyos
y transmitidos a través del tiempo por un grupo humano caracterizado por su propia cultura1. La raíz etnos debe
traducirse aquí como pueblo, pero no solo en un sentido racial, sino social y cultural. En pocas palabras, el
principal objeto de la Etnobotánica es el estudio de las sabidurías botánicas tradicionales.
Lo dicho hasta aquí implica, entre otras cosas, que aceptamos la existencia de diferencias culturales no
solo entre comunidades étnicas sino entre clases sociales y aún dentro de ellas. Estas últimas se deben no solo a
regionalismos que pueden ser enmarcados horizontalmente en el ámbito geográfico, sino a los que de un modo
vertical son determinados por la división del trabajo y el status social de los miembros de una comunidad.
Por esto último, la investigación etnobiológica y por ende la Etnobotánica, tiene que ser eminentemente
regionalista; que debe tomar en consideración que la cultura es un fenómeno colectivo y que por lo tanto, ni
siquiera en uno de sus aspectos es posible tomar como representativa una muestra, una información o a un solo
informante de la comunidad en estudio, ni a ésta separada de su contexto ambiental e histórico.
Maldonado-Koerdell (loc. cit.) afirma que “. . . los etnobiólogos deben identificar, describir y clasificar
los organismos que hayan tenido un valor cultural para un grupo humano, conocer su distribución y relaciones
ecológicas con el grupo del caso, precisar ese valor y modos de utilización, fijándolo en el complejo cultural
correspondiente, describir la secuela histórica de su conocimiento y uso y abstenerse de formular conclusiones o
leyes que no interesan a la Antropología”.
Si en la última frase hubiese dicho Maldonado-Koerdell interesen en lugar de interesan y Ciencia en vez
de Antropología, hubiésemos comprendido mejor su escrúpulo y su cautela para evitar el aspecto interpretativo
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De entre las numerosas y variadas definiciones de cultura, e1 autor ha escogido la que señala que ésta es el particular conjunto de modos de ser, de hacer
y de pensar de una colectividad. Los rasgos principales de dicho conjunto cambian, no solo en relación con el medio geográfico, sino en función de las
circunstancias que norman las relaciones económicas y sociales tanto entre los miembros de la colectividad como entre diferentes colectividades. N. del A.
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