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evitar daños por humedad durante el transporte, las flores rociadas con agua deben secarse antes de embalarse. Es
conveniente que los cultivos se encuentren cerca a un aeropuerto, puesto que los transbordos deben evitarse al máximo.
Se recomienda que las flores recién cortadas lleguen a su destino en un lapso no mayor de 36 a 48 h. Cuando la producción
se realiza en zonas tropicales, el tiempo de viaje debe reducirse lo que sea posible. Pero, en todo caso, conviene realizar el
embarque dentro de las 24 h siguientes al corte, y es necesario contar con un almacenamiento adecuado (entre 10°C y
15°C) en el aeropuerto internacional, para evitar su exposición a temperaturas anormales. El marcado de las cajas que
contienen las flores debe tener instrucciones suficientes para prevenir un manipuleo deficiente y un apilamiento
demasiado alto. El cuadro 7 ilustra la forma de manejar este tipo de productos.
Por regla general, cuanto menor sea el tiempo de transporte, mayor será la vida de la flor. No obstante, puede presentarse
una tasa norman de descartes por recalentamiento o congelamiento. Entre los distintos tipos de flores, algunas, como los
claveles, los crisantemos y los tulipanes – tienen mayor resistencia a las dificultades de transporte. Las flores muy
delicadas, como las orquídeas, los anturios y las rosas, son particularmente sensibles a los cambios de temperatura y
requieren precauciones especiales.
En los países del hemisferio norte (de Europa y América del Norte, y Japón), el periodo invernal, entre noviembre y marzo,
presenta condiciones especialmente buenas para la oferta no sólo de este tipo de flores sino de aquellas especies que
complementan la producción interna de América del Norte y Europa.
b) _ Carga frágil
El transporte de productos frágiles requiere de un manejo especial, dadas sus características. Toda la operación debe
realizarse con extremo cuidado, incluyendo el embalaje, el manipuleo (cargue, descargue) y el traslado propiamente dicho.
La naturaleza y la intensidad de los riesgos a que están sometidos estos productos durante el trayecto desde su lugar de
origen hasta su destino final, tienen distintos niveles de incidencia e influyen decisivamente en la forma de embalarlos. El
tamaño, la forma y el espesor del embalaje externo pueden aumentar considerablemente el factor de riesgo.
No hacer referencia a la manera de proteger este tipo de bienes sería ignorar un aspecto importante. Por frágil que sea un
producto, siempre es posible darle una protección adecuada si se rodea con una cantidad suficiente del material de
amortiguación apropiado. Hoy se encuentran en el mercado materiales excelentes para este propósito, como los derivados
del plástico o la espuma de poliuretano.
Con el fin de seleccionar el material adecuado y su espesor, se debe conocer el peso y el área del objeto a embalar para
determinar la amortiguación requerida. Al dividir el pero que debe soportar por el área, se obtiene estadísticamente la
presión en kg/cm² (lb/pulgadas²).
Los tres aspectos siguientes del transporte y la distribución física están estrechamente relacionados con el frado de
fragilidad de los productos.
I)
CARGUE Y DESCARGUE
La carga está expuesta a riesgos en cualquier etapa del transporte (en el paso de un vagón o camión a otro), tanto en las
instalaciones del exportador como en los almacenes del cliente. El mayor riesgo que se corree durante estas operaciones
consiste en el impacto que sufre el producto al caer o ser lanzado sobre otro, o estrellarse contra el suelo. El cuadro
siguiente muestra el rango de pesos de la carga, así como la naturaleza del manipuleo y la altura de caída de la carga, más
allá de la cual una protección adicional será necesaria para evitar un daño (ver cuadro 8).
II)
Movimiento en el vehículo de transporte
Dos tipos de efectos mecánicos, la vibración y el desplazamiento, se deben al movimiento del vehículo de transporte. La
vibración es un fenómeno periódico relacionado con las características del vehículo y las condiciones de rieles y
carreteras. La frecuencia de la vibración, expresada en hercios (Hz), es la siguiente:
Carretero
Ferroviario
Marítimo
Aéreo
1 Hz a 200 Hz
2 Hz a 8 Hz
5 Hz a 25 Hz
En general, 20 Hz (hasta 3.000 Hz)
Con relación al desplazamiento, las cifras siguientes muestran el equivalente en gravedad (g) de la aceleración para cada
modo de transporte:
Carretero
Ferroviario
Marítimo
Aéreo
Menos de 6 g.
En movimiento normal, 0,6 G a 1,2 g.
Por detención, 7 g a 12 g.
Por colisión, hasta 20 g.
Menos de 1 g.
3 g a 8 g.
Es importante saber cuánto maltrato puede soportar un artículo antes de que se dañe seriamente. Los especialistas en el
tema han desarrollado lo que ellos llaman “factor de fragilidad2 (G), que es multiplicado por g (aceleración debida a la
CAPÍTULO I
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