mordeduras y picaduras de animales.pdf

Vista previa de texto
174
Protocolos diagnóstico-terapéuticos de Urgencias Pediátricas SEUP-AEP
ta de las víctimas durante el ataque (acariciar o alimentar mascotas). Se constata un predominio de los
accidentes que implican las extremidades (54-85%),
sobre todo las superiores; la cabeza y el cuello se afectan en el 15-27% y el tronco en el 0-10%. También
parece claro que cuanto menor es la talla de la víctima, la localización es más frecuente en el cuello, cabeza y cara en cuyo caso debe investigarse la posible
asociación de fracturas craneofaciales (aparecen en
el 25% de los casos) y hemorragias intracraneales
(12%). En caso de afectar específicamente a la cara,
debe explorarse la zona ocular y orbitaria incluyendo
el conducto nasolacrimal.
La importancia de este tipo de accidentes se justifica por las complicaciones y secuelas que pueden
llegar a producir. Se indica hospitalización cuando
existen signos de infección sistémica, hay celulitis
extensa, la inflamación compromete la articulación
proximal, no responde al tratamiento oral o hay compromiso tendinoso, óseo o neurológico.
La mortalidad es relativamente baja siendo la
complicación más frecuente la infección local de la
herida, no son desdeñables las fracturas y/o lesiones
estéticas en el rostro.
CLÍNICA
Las lesiones relacionadas con mordeduras de
perro pueden dividirse en tres categorías de frecuencia casi equivalente: abrasiones, heridas punzantes
y laceraciones con o sin avulsión de tejido. La herida
punzante es el tipo más frecuente de lesión por mordedura de gato e implica un alto grado de infección,
pues no se debe irrigar y tiende a ser desatendida por
la víctima así como por el médico poco experimentado. Las lesiones por mordedura humana en el ámbito clínico son relativamente poco frecuentes pero pueden plantear problemas graves, reconociéndose tres
tipos:
– Genuina: el agresor clava sus dientes en la víctima pudiendo producir heridas por punción, desgarros o desprendimiento de tejidos (particularmente el lóbulo de la oreja, la lengua o la pirámide nasal).
– Automordeduras: generalmente de lengua o de
labios que pueden acontecer en caídas o crisis
convulsivas.
–
Lesiones por puñetazos (deben ser consideradas
como mordeduras) con abrasión y laceración de
los nudillos y la mano.
COMPLICACIONES INFECCIOSAS
Existe una diferencia fundamental entre mordeduras de perro y de gato pues estas últimas tienden a
infectarse en más del 50%, mientras que las de perro
lo hacen tan sólo en un 15-20%. Las mordeduras
humanas son polimicrobianas y casi todas se infectan
localmente.
Los factores que motivan alta probabilidad de
infección son:
– Herida puntiforme profunda.
– Heridas de mano o extremidades inferiores.
– Heridas que requieren desbridamiento.
– Heridas que comprometen articulaciones, tendones o ligamentos.
– Inmunosupresión.
Los organismos que causan infección en una herida por mordedura provienen de la flora bacteriana
habitual de la boca, que es inoculada a los tejidos profundos por los dientes, contribuyendo muy poco los
microorganismos presentes en la piel y superficies
mucosas de la víctima.
EVALUACIÓN Y ENFOQUE TERAPÉUTICO
(Tablas I y II)
1. Obtener una completa historia que permita
conocer las circunstancias en las que ocurrió el
accidente con el fin de determinar si éste fue o no
provocado, lo cual es fundamental para predecir la probabilidad de infección rábica del animal.
Se tendrá en cuenta:
- Tipo de animal: doméstico, salvaje, desconocido.
- Tipo de ataque provocado.
- Estado de vacunación (certificado y fecha de
la última dosis).
- Estado clínico del animal en el momento del
ataque.
- Posibilidad de examen y seguimiento clínico
del animal durante 10 días.
- Severidad del ataque considerándolo grave
cuando compromete cabeza, cara, cuello y/o
dedos o cuando haya mordeduras múltiples.
