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SUFRIMIENTOS PERSONALES. ESPERANZAS Y SÚPLICAS
¿En qué tierra estableceré mi religión, que aquí es rechazada? ¿Adonde iré con mis
alabanzas? Ni el (príncipe) deudo, ni el caballero aliado, ni nadie me hace (ofrecimientos que
puedan ayudar a mi causa), ni siquiera los trabajadores y mucho menos los tiranos de la
provincia. Así (las cosas), ¿cómo voy a establecer debidamente (los fundamentos) de mi fe y
conseguir Tu (gracia), Señor?
Esto me ocurre, ¡Mazda!, y por eso me veo incapaz de alcanzar lo que deseo. Sin contar
que mis rebaños son tan reducidos (la pobreza aleja a todos), como escasos los que me
siguen. Por eso clamo a Ti, ¡Señor! (rogándote, implorándote), me ayudes con Tu gracia como
un amigo ayuda a su amigo. De modo que para satisfacer las necesidades de mi espíritu y de
nuestra causa, muéstrame las riquezas de tu Poderosa Inteligencia (para que, al menos, sea
reconfortada la tan escasa mía).
¿Cuándo llegarán, ¡oh Gran Dador!, los dispuestos a iluminar mis días manteniendo el
Recto Orden y a propagarle por el Mundo? ¿Cuándo van a aparecer los planes de los
Soashyants portadores de la salvación con sus elevadas revelaciones? ¿A quién acudirá en
busca de ayuda (su Jefe), que tiene a Tu Buena Mente (es decir, a la Inteligencia Rectora, por
compañera)? Por mi parte, a Ti te escojo, ¡oh Señor de Vida!, como mi maestro y jefe.
Pero hasta que vengan a mí los que me ayuden todo seguirá (hundido) en la (oscuridad).
El hombre malo, el gobernador perverso dotado de malos poderes y que consume su vida
practicando malas acciones, mantiene alejados a los portadores del Recto Orden para que no
progrese Kine (nuestra única esperanza de bienestar y de que gracias a él, ¡pues no hay
obstáculo comparable a la pobreza para todo!, pueda avanzar la causa sagrada) dentro de la
región y de la provincia. Por tanto, cualquiera que le prive de s'u poder, ¡oh Mazda!, o de la vida
atesorará riquezas de Sabiduría santa (que redundarán en beneficio de la prosperidad) de
Kine.
(Si) el que, como gobernador, no trata con agravio al que se le acerca suplicante
(portándose) como un buen ciudadano, como sabio en cuanto a sus deberes y votos sagrados;
que vive según la justicia, discierne a los malos (a esos cabecillas que me rechazan y detienen
a los que propagan la Fe); que él, como (juez justo) proclame (la venganza, es decir, el castigo
que merece), es (otro) señor (hostil). Sí, que le aplaste cuando salga (dispuesto a acercarse a
nosotros con malas intenciones).
(Y el que le deje en su error culpable tiene mi maldición.) Sí, el que tiene el poder (fuerza
suficiente) y no se aproxima a él (para reprocharle duramente) irá a la mansión de la Mentira,
feudo del Atormentador.
¿A quién me has dado entonces, ¡oh Mazda!, como guardián, puesto que ese malvado
me hace aún objeto de su odio? ¿Y a quién tengo sino a Ti lleno de Fuego poderoso y de
Sabiduría, ¡oh Mazda! (según puedo juzgar) por muchas acciones que se han cumplido en las
que se ha mostrado el poder de Tu Justa Regla? Concédeme, pues, ese poder (siquiera)
espiritual (para que pueda) proclamar (Tus verdades) a favor de la (santa) Fe.
Y en lo que respecta a aquel que (ahora con malos poderes) entorpece mi tarea, ¡que no
me alcance su ardiente (ira)! Antes bien, que se vuelva contra él (su mala voluntad y su
pernicioso influjo). Que se apodere de su cuerpo el espíritu que aleja el bienestar. Que no
(reciba ninguna ayuda que) pudiera librarle de la miseria. Que le ocurra todo ello tal y como lo
digo inspirado por un odio vengativo (pero justo), ¡oh Señor!
Pero ¿quién es el que quiere ayudarme voluntariamente y enseñarme el modo de
adorarte a Ti dignamente, santo y liberal Ahura? Las palabras que dijo de Ti el creador de Kine,
destinadas a ayudarla y al mismo tiempo al Recto Orden ritual, son las que ahora quiere (oír y
aprender) de mí (Tu pueblo), ¡oh Señor Mazda!
Quienesquiera que sean, hombres o mujeres, que me den esos dones de vida, que sabes
son los mejores, ¡oh Mazda!, y que me bendigan por medio de Tu Buena Mente. Con ellos iré,
