El Avesta.pdf

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recompensas (Tuyas), tanto para el malvado (a éste para mantenerle lejos de nosotros) como
para el justo (con objeto de que nos ayude). Y (asimismo te bendeciré) cuando (igualmente) me
llegue la llamada de Tu Fuego, fuego tan fuerte (y vivificante) gracias al Recto Orden y al poder
de la Soberana Inteligencia (que le enciende y anima).
Estas son las ideas que he concebido a propósito de Ti y de tu liberalidad, ¡oh Gran
Dador, Mazda generoso!, al contemplarte, como te contemplé (y consideré), como el (Ser)
supremo en cuanto a la generación de la vida, puesto que estableciste, para recompensar
palabras y obras, el mal para los malos y la bendición de la felicidad para los buenos; todo por
obra de Tu gran virtud (como suerte merecida para cada uno) para cuando el último cambio
(marque el final) de la creación.
En cuyo (postrer) momento Tú vendrás con Tu espíritu bondadoso y Tu poder soberano
manifestándote, ¡oh Ahura!, con obras cuya realización serán promovidas invariablemente por
el más Recto de los Ordenes. Asimismo, Aramaiti (la Piedad, que mora en nuestro interior)
pronunciará reglas de salvación, así (como leyes), obra de Tu entendimiento, al que ningún
hombre puede engañar.
Sí concebí (ideas) de Ti, como (ser) liberal, ¡oh Gran Dador, Mazda Divino!, cuando Ella
(la Obediencia, Tu mensajera) se acercó a mí y me interrogó de este modo: «¿Quién eres? ¿A
quién rindes homenaje?» Dime aún: ¿cómo podré demostrar los signos (pruebas) que justifican
estas mis preguntas (signo), reveladoras de la razón que las mueve, encaminadas a conocerte
a ti mismo?
Entonces, yo, Zarathustra, le respondí como primera contestación: (Me gustaría ser), en
verdad te lo digo, un fuerte, poderoso castigador y atormentador de los malvados, y para los
justos (en cambio), todo poderosa ayuda y (todo) alegría. Pues me voy a dedicar a preparar el
Reino de Mazda (aquí, en el Mundo), puesto que deseo ardientemente su llegada, al tiempo
que le celebro (a El) cantando sus (excelencias) mediante alabanzas.
Sí, de Ti, ¡oh liberal Ahura Mazda!, aprendí cuando se acercó a mí (Tu heraldo), todo lleno
de Tu Poderosa y Buena Inteligencia, y me interrogó de este modo: «¿Para qué deseas
obtener conocimientos y para qué conseguir beneficios?» Porque entonces (deseaba yo)
elocuencia para alabarte y fuego de santidad con objeto de ser creído. (Y en conseguirlo, por si
me lo ofrecieses y brindases), meditaré mientras pueda (al tiempo que formo proyectos para
extender Tu nombre y Tu santo poder entre Tu pueblo).
Dígnate concederme igualmente (Tu espíritu) de justicia (para que habite en mi interior).
De todo corazón te ruego hagas llegar también a mí esa tu perfecta prontitud mental (que va a
serme tan necesaria). Por conseguirlo uno mis plegarias hacia Ti con las de Aramaiti (nuestra
fuente de Piedad). Es más, obra Tú mismo (te lo ruego) dentro de mí al mismo tiempo que los
santos poderosos. Formula (Tú mismo también) nuestras preguntas, las que pudiéramos
hacerte, pues una pregunta hecha por Ti (como supremo inspirador) es como esas preguntas
de los poderosos cuando Tú, Gobernador Supremo, haces que manifiesten sus inapelables
deseos.
Sí, conocí que eres liberal, ¡oh Ahura Mazda!, cuando se acercó a mí tu (mensajero),
emisario de tu Buena Mente. Y con sus palabras impresionada quedó, ante todo, mi alma. Pues
aquel mensaje tan tuyo (me declaró sin engañarme), que mi suerte sería sufrir entre los
hombres. Por mi parte (acepté ese lote, lo sigo aceptando), y dispuesto estoy a hacer lo que Tú
digas que es lo mejor.
Y puesto que cuando Tú llegas y hablas, habla plenamente Tu Justicia (siempre legal e
irrebatible), no utilices (te lo suplico) palabras no oídas aún (es decir, desconocidas todavía en
cuestiones relativas a la fe), ni me mandes salir (a cumplir mi misión entre ellos) antes que
haya llegado a mí Sraosha (Tu Obediencia), para que vaya de la mano conmigo, y de este
modo (bañado y protegido) con Tu esplendor poderoso (pueda comunicar) a las multitudes
capaces de seguirme, la mejor de las bendiciones (es decir), la excelencia de (Tus) dones
espirituales (de bienestar y de paz).
Esto aprendí gracias a Tu liberalidad, ¡oh Ahura Mazda!, cuando se acercó a mí (Sraosha,
