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(tanto en lo ritual como en lo moral), en el Reino (ordenado por Tu Perfecta Inteligencia). A la
que (por cierto) se debe (el aumento y progreso) de esos dos seres poderosos y sempiternos
encargados de darnos (el alimento) necesario. Y Tú, ¡oh Mazda!, estás con ellos y con aquellos
que destierran el odio. (Tú, que apartas a tus enemigos y los mantienes alejados.)
¿Cuáles son tus reglas? ¿Qué quieres y qué te complace? ¿Qué alabanzas y qué
ofrecimientos Te agradan? Habla, ¡oh Mazda!, que tus siervos escuchan, y dinos en qué
consisten las benditas (y esperadas) recompensas que nos tienes preparadas. Enséñanos el
camino que conduce a la Justicia, las sendas realmente preferidas por (Tu) Buena Inteligencia,
que habita en el interior de tus elegidos.
Pregunto cuál es ese camino, es decir, la senda que Tú me muestras como ruta de la
Buena Mente (del recto pensar y obrar), ¡oh Mazda! Senda (constituida en parte) por las leyes
y preceptos religiosos de los Salvadores, y por la que camina y avanza el que obra bien movido
por Tu justicia. Y que para los buenos señala una recompensa de la que Tú eres el
dispensador.
Esta (recompensa), ¡oh Mazda!, nos la ofreces como meta de nuestra vida (terrestre)
corporal; meta a alcanzar por medio de las obras que realicemos gracias a Tu Bené
fica Inteligencia. Los que trabajan en las faenas (útiles a) la madre Kine (nuestras vacas,
nuestros ganados, tan necesarios), fomentan tus cuidados misericordiosos mediante obras
inteligentes que nos han sido enseñadas (a favor) de las indicaciones de Tu Orden Recto y
Providente.
. Sí (muéstrame, ¡oh Mazda!, ese camino y su recompensa por seguirle). Dime la mejor
de las verdades. Revélame las palabras mejores también y la oración de alabanza que debo
dirigirte, todo por medio de Tu Poderosa Inteligencia (que cuando te lo propones llega y se
asiente en nuestro nuestro interior), a favor de tus acertadas disposiciones, ¡oh Ahura! Y
mediante Tu Poder soberano y Tu gracia dígnate hacer que nuestra vida prospere (hasta
alcanzar la perfección).
YASNA XLIII
EN EL QUE SE ANUNCIA LA SALVACIÓN UNIVERSAL PARA LOS CREYENTES.
REFLEXIONES DE ZARATHUSTRA SOBRE LA SUBLIMIDAD
Y LIBERALIDAD DE AHURA MAZDA
Salvación para el hombre. Salvación para él, ¡sea el que sea! Que el Gran Creador y
Señor de Vida, absoluto gobernador de todo, nos conceda eternamente dos poderes. Sí, te lo
pido seriamente (con todo mi corazón y toda mi voluntad), ¡oh Ahura!, en nombre de la justicia
conservadora. Y Tú, ¡oh Piedad! (que mueves a tanto acto benéfico), concédeme así mismo
celebridad, estimación reverente y el auxilio de una inteligencia poderosa.
Sí (y que a éste que quisiera ser), que al hombre (ya) glorificado le conceda lo mejor de
todo: la gloria (espiritual). Y Tú, ¡oh Mazda!, dígnate así mismo revelar tus propios dones a
través de tu liberalísimo espíritu. Y (enséñanos, muéstranos) tus maravillosos y sabios
pensamientos. Los (que brotan) de Tu Buena (y Poderosa) Inteligencia, y que nos has revelado
por medio de la Justicia (honrándola al hacerlo y que sentimos brillar dentro de nosotros), para
el aumento feliz de (nuestra) dicha durante todos los días que tengamos de vida (que
desearíamos) fuese larga.
Y que el (hombre santo) pueda acercarse al Sumo Bien y nos muestre las sendas rectas
(que conducen al aprovechamiento (espiritual), las bendiciones de la vida corporal, así como
las de la intelectual en los mundos (eternos), verdaderamente reales, donde habita Ahura).
(Que haga esto, sí, el hombre santo), el que te ofrece cuanto es y tiene, ¡oh Mazda!, ciudadano
fiel (como es) y de mente bondadosa.
Y te consideraré como un ser poderoso y al mismo tiempo liberal, ¡oh Ahura Mazda!,
cuando (contemple) cómo me llegan esas ayudas de Tu gracia, que guardas y concedes como
