Los signos del zodíaco Louise Huber.pdf


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Leo

la sabiduría que nos guía y que debemos seguir incondicionalmente. Esta voz interior también es conocida
como la «voz del silencio», la luz de la cabeza, iluminación o intuición y hace referencia a esas verdaderas
ráfagas de inspiración que irrumpen en la conciencia y
que, por lo general, desaparecen rápidamente. En meditación, a menudo experimentamos cómo nos toca un
soplo de eternidad y, de repente, nos damos cuenta de
cosas que antes desconocíamos. Por eso es importante registrar inmediatamente todo lo visto con esa luz
espiritual para que no se pierda: por ejemplo, escribiéndolo. Aquí, el papel del pensamiento racional consiste
en indicar, formular y comunicar al cerebro lo que el yo
espiritual, el corazón o el alma sabe, ve y comprende.
Si la cabeza y el corazón están unidos, estas intuiciones
llegan cada vez con mayor frecuencia. La meditación es
una gran ayuda en este proceso porque nos pone en
contacto con nuestro verdadero yo. De esta forma, el
amor hacia todo lo viviente crece en la misma medida
que el amor hacia nosotros mismos, en el sentido de la
frase bíblica: «Ama a tu prójimo como a ti mismo». El
deseo de servir y de hacer algo para mejorar las condiciones del mundo se intensifica. Empezamos a hacernos más útiles, a preocuparnos por nuestros semejantes
con un corazón comprensivo, dirigiendo nuestro amor
a todas las cosas que entran en nuestra conciencia y expandiendo nuestros horizontes. Nos interesamos más
por los problemas del Todo y menos por la satisfacción

de nuestros pequeños deseos personales. Ponemos en
marcha nuestra inteligencia para encontrar soluciones a
los problemas de la humanidad, convirtiéndonos al final
en servidores de la humanidad porque sabemos que somos uno con todas las cosas y nos reconocemos como
parte del Todo. Este es el proceso de desarrollo de una
persona nacida en Leo, una vez que ha unificado en su
conciencia la tensión polar Leo–Acuario, o el corazón y
la cabeza.
En la meditación de hoy, por tratarse de la del mes de
Leo, queremos hacer un énfasis especial en intentar alcanzar una mayor claridad de conciencia y en estar bien
despiertos y atentos a nuestra voz interior para que el
amor de nuestro corazón y la luz de nuestra cabeza irradien de forma permanente, se ilumine nuestro camino
y el de nuestros semejantes, y obtengamos una gran
visión de la relación que existe entre todas las cosas.

La luz del alma
La luz del alma es la que proporciona la verdadera autoconciencia y la elevada sensibilidad. Éste es un reconocimiento importante y su relación con el signo Leo es
clara. El real signo del corazón nos permite ser conscientes de la vida superior en nuestro interior: una vida
a la que podemos consagrarnos, llenos de confianza y
veneración. La luz del alma nos confiere la capacidad
de percibir la vida interior o el ser interior con todos
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