Los signos del zodíaco Louise Huber.pdf


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Leo

los sentidos, de crearle un espacio dentro de nosotros y
de dejarla hacer (y seguirla).
Por eso, durante la meditación o la interiorización, es
tan importante escuchar la voz interior y estar alerta a
las indicaciones que surgen desde lo más profundo de
nosotros. El factor más decisivo no es necesariamente
si una persona ha hecho el bien o el mal sino su capacidad de percepción del ser interno. Mientras el halo
de lo divino nos rodee y la veneración y la dedicación
permanezcan vivas en nuestro corazón, y mientras subordinemos los objetivos materiales a nuestros ideales
y valores internos, seremos capaces de continuar nuestro crecimiento y nuestro desarrollo espiritual. Como
dijo un maestro tibetano: «Sólo podemos alcanzar una
dimensión superior de conciencia a través de la fuerza
mágica del corazón».
La sensibilidad superior que puede desarrollarse de forma especial en el mes de Leo nos permite ver a través
de la forma y penetrar en la realidad interna subjetiva,
ocultada por las envolturas objetivas. Esta visión del centro vital que habita en nuestro corazón es más que mera
comprensión, simpatía o entendimiento. Es la habilidad
de penetrar a través de todas las formas y llegar a lo que
realmente son (a la vida misma que pulsa en nuestros
corazones y nos une a todos).
A continuación empezamos la meditación.

Meditación de Leo
1. Preparación
Para empezar la meditación nos sentamos con la espalda erguida. Cerramos los ojos pero, si surge alguna
tensión, podemos abrirlos momentáneamente. Colocamos las manos sobre los muslos y juntamos los pies.
Para conseguir una relajación corporal más profunda,
trasladamos el foco de conciencia al centro del cuerpo.
Balanceamos ligeramente el tronco hasta tener la sensación de estar sentados en el punto focal, en el hara.
La respiración también desempeña un papel importante en la preparación de la meditación. Respiramos en
cuatro tiempos. Al espirar pensamos: «Soltar – relajarse». Luego contenemos la respiración pensando: «Ser
uno». A continuación inspiramos pensando: «Renovarse». Y, por último, volvemos a contener la respiración
y pensamos: «Ser uno mismo». Con «Soltar», dejamos
salir todas nuestras preocupaciones, miedos y tensiones, y nos confiamos a los profundos poderes de curación internos. Con «Ser uno», nos entregamos a lo
auténticamente real en nosotros, el verdadero yo. Con
«Renovarse», nuevas fuerzas fluyen en nuestro interior.
Y con «Ser uno mismo» concentramos esas fuerzas en
nuestro yo. Repetimos este proceso varias veces.
2. Alineamiento
Alineamiento de la personalidad tripartita (física, emocional y mental) con el alma. En este ejercicio de

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