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Golpe a la devoción .pdf



Nombre del archivo original: Golpe a la devoción.pdf
Autor: Iván Martín Orgaz

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Golpe a la devoción.
Estos días se está hablando mucho por Getafe, en el entorno de nuestra Congregación de Juntas Generales,
Extraordinarias a veces y otras más recientes, de concentraciones. Se habla de Estatutos, de artículos… Pero
nadie atiende a la realidad.
Un grupo de congregantes ha presentado 236 firmas (entre ellas las de algunas Camareras de la Virgen, no
todas) solicitando en base al artículo 45 de nuestros Estatutos una Junta General Extraordinaria. Hasta aquí
todo sería normal dentro la anormalidad que supone dividir una Congregación con tal hecho. Todo se basa
en pedir una explicación sobre por qué el Hermano Mayor dimitió el pasado mes de noviembre, cuando la
Junta
de
Gobierno
publicó
un
comunicado
en
la
propia
web:
https://www.virgendelosangelesgetafe.org/dimision-en-el-cargo/
Desde el punto de vista del derecho canónico está situación no está regulada, y, como me han referido
amigos sacerdotes, siempre tenemos que ceñirnos a nuestros estatutos. Estos nos especifican en el artículo
45 que hay dos tipos de Juntas Generales: Ordinaria y Extraordinaria: “con idénticas funciones, estribando su
diferencia en su periodicidad”. Así mismo, este artículo especifica que la Junta de Gobierno habrá de
convocar “sin acuerdo previo” una Junta General Extraordinaria a solicitud de 150 congregantes o más.
El artículo 44 de los citados Estatutos, específica que quien habrá de convocar dicha Junta General
EXTRAORDINARIA, será el Hermano Mayor (en este caso en funciones según los artículos 58 y 59) “con una
antelación mínima de ocho días, mediante la fijación de anuncios en los lugares de costumbre de la localidad,
y si fuera posible, mediante anuncio verbal durante las misas que se celebren en los templos de Getafe, en los
días festivos inmediatamente anteriores. Si la importancia de los temas a tratar lo aconsejare, se harán
citaciones de la forma más oportuna y rápida.”
Por lo tanto, es la Junta de Gobierno, con el Hermano Mayor a la cabeza, quien convoca, no los firmantes, si
bien tienen la obligación de convocar dicho Capítulo General Extraordinario. En ningún momento nuestros
Estatutos hablan de que los depositarios de esas 150 firmas o más, tengan derecho a imponer plazos,
fechas, ni mucho menos el orden del día. Porque ningún hermano, ni grupo de hermanos nos podemos
imponer a una Junta de Gobierno elegida democráticamente en distintas Juntas Generales Ordinarias. No se
nos olvide que la Junta de Gobierno es soberana y representa a todos y cada uno de los congregantes, no
sólo a una parte de los mismos. Dicha Junta de Gobierno siempre deberá estar por encima de presiones y
chantajes que públicamente se realicen sobre ella.
La respuesta de la Junta de Gobierno, como hoy mismo publica uno de los organizadores de la recogida de
firmas, se entregó el pasado jueves 9 de febrero a través de una carta en mano a los “representantes” de
estos firmantes. En dicha carta se les informaba que la Junta de Gobierno recepcionaba dichas firmas, pero
que tendrían que examinarlas y cotejarlas, como garantía de los derechos de todos los congregantes (la
buena fe se presupone, pero la Junta de Gobierno debe velar por el cumplimiento de los Estatutos) e
informarían de la fecha y orden del día de la Junta General Extraordinaria.
Dichas firmas fueron presentadas el pasado 26 de enero. Como encabezamiento a las hojas que contenían
las firmas, presentaron el siguiente orden del día, para esa Junta General Extraordinaria a celebrar domingo
19 de febrero:
1º Reciente dimisión del Hermano Mayor-presidente de la Congregación. Causas de dicha dimisión, forma en
que se ha producido, información concisa, concreta, exacta por parte de la Junta de Gobierno y del propio
Hermano Mayor.

2º Lecturas de las actas de Juntas de Gobierno correspondientes y relacionadas con la dimisión, con las
medidas a adoptar por la Junta General Extraordinaria, que dimanen del comportamiento expuesto por la
Junta de Gobierno.
3º En la Junta General Extraordinaria, dada la situación no contemplada en estatutos, se pide la presentación
de terna a Hermano Mayor-Presidente entre los asistentes.
4ºMedidas a adoptar en dicha Junta General, cese o dimisiones de miembros de la Junta de Gobierno y que
en su caso corresponda en depuración de responsabilidades.
5º Inclusión de cualquier otro punto a tratar en dicho orden del día que resulte del Capítulo general
extraordinario y de acuerdos correspondientes.
6º Ruegos y preguntas.
Lo más llamativo de este orden del día es el punto 3º, puesto que como recogen nuestros Estatutos en el
capítulo V., específicamente el artículo 80: “La votación se hará sujetándose a lo dispuesto en los cánones
164 a 179 del Código de Derecho Canónico, y será realizada por los congregantes mayores de 16 años que
estén presentes, con los requisitos de convocatoria y mayorías que se establecen en estos estatutos para la
válida constitución del Capítulo General.” Requisitos de convocatoria que no se cumplirían refiriéndonos al
artículo 44.
Pese a que la Junta de Gobierno informó a los “representantes” de este grupo de congregantes, el pasado 9
de febrero vía notificación presencial, comenzaron estos días atrás a enviar mensajes en las redes sociales y
en la app Whatsapp solicitando la presencia, o literalmente convocando, a todos los hermanos a una Junta
General, la cual se celebraría este próximo domingo 19 de febrero a las 10 horas. Estos mensajes incluso se
han puesto en la página de Facebook de nuestra Congregación, utilizando los medios de la Congregación, es
decir, de más de 9000 personas, para un uso partidista e interesado.
De hecho, un miembro de la actual Junta de Gobierno mandó uno de estos mensajes por la aplicación
Whatsapp, dónde se informaba que se había conseguido que el próximo domingo en esta supuesta Junta
General estuviera el editor de un periódico local, y que preguntara por personas concretas (ambas firmantes
de la petición de una Junta General extraordinaria).
La Junta de Gobierno, único órgano de gobierno con potestad para convocar un Capítulo General, en ningún
momento ha convocado nada, ateniéndose a la respuesta que dio el 9 de febrero a estas personas. Todo ello
en consonancia con el artículo 49 de nuestros Estatutos: “Para que el Capítulo General quede válidamente
constituido será necesaria, como mínimo, la asistencia del Hermano Mayor-Presidente, el Asistente
Eclesiástico.” ¿Nos imaginamos que la Junta de Gobierno estuviera todos los días teniendo que desmentir o
confirmar todo lo que un grupo de congregantes dice?
La historia comienza a tomar tintes rocambolescos.
Finalmente los convocantes de esta Junta General (en muchos mensajes no se específica que sería
extraordinaria), según nos informa hoy uno de ellos a través de su blog, tras una charla con miembros de la
Iglesia de Getafe (del Obispado), deciden cancelar dicha Junta. Pero, existe un pero. En los mensajes que se
cuelgan en las redes sociales y se envían por su parte a través de la aplicación Whatsapp se habla de que se
cancela la “concentración”, es decir, la “convocatoria en la puerta de la Congregación” que se había
planteado para este domingo 19 de febrero.

Aquí viene mi duda: si desde el pasado 9 de febrero
saben que el domingo no se va a convocar Junta
General ninguna, ¿Por qué siguen incitando a la
gente? Si días antes hablaban de que era importante
asistir a una Junta General que se celebraría el
domingo 19 de febrero, ¿Por qué ahora se habla de
una convocatoria en la puerta de la Congregación?
¿Es normal que en una Hermandad Católica, de las más
importantes de Madrid, con casi 200 años de
antigüedad, se convoquen manifestaciones en la
puerta de la casa de 9000 hermanos?
También se comienza a oír por Getafe que la recogida
de firmas pudo no ser todo lo transparente que
debiera haber sido. En la mayoría de los casos que
conozco, a los congregantes se les presentaba una hoja
de firmas en la que se pedía a la Junta de Gobierno un
punto en el orden del día de la próxima Junta General
Ordinaria, sobre los motivos de la dimisión del
Hermano Mayor. Motivos, por cierto, recordemos que
son personales y que nadie tiene derecho a cuestionar
y menos a través de la petición de una Junta General
extraordinaria. ¿O es que acaso alguien tiene algo que
alegar a los motivos personales? Desde luego la Junta
de Gobierno no, pues así se dejó bien claro a través de
la publicación de un breve comunicado en la página
web de la Congregación.

En las declaraciones de uno de los organizadores, advierte que han mantenido contactos con miembros del
Obispado, tras los cuales han decidido dar marcha atrás y cancelar la concentración. Mi pensamiento me
lleva a deducir que, si el Obispado no ha instado a la Junta de Gobierno con carácter urgente a convocar esta
Junta General Extraordinaria solicitada por los firmantes, es porque las decisiones que se están tomando
desde el seno de la Congregación no son tan erróneas como otros quieren hacer ver.
Por otro lado, comentando esta situación con un buen amigo sacerdote me decía que no le parece de recibo
que tengan legitimidad para ocupar cargos en la Junta de Gobierno y Camareras de la Virgen, personas con
actitudes o cuyas acciones van en contra de nuestros Estatutos. Si estas personas mediante la intimidación,
la guerra sucia e incluso la ilegalidad han querido presionar a la Junta de Gobierno para convocar una Junta
General Extraordinaria, con el único objetivo de obligarla a dimitir, dichas personas en ningún caso pueden
optar a una terna y mucho menos a ocupar un cargo en la Junta de Gobierno o como Camareras de la Virgen.
Me decía mi amigo sacerdote que si en algún momento se descubriera que alguien que está ahora mismo en
el gobierno de la Hermandad ha estado relacionado de alguna forma directa con todo este escándalo
público, la Autoridad Eclesiástica debería cesarlo de manera inmediata.
Conocidos míos y de mi familia, nos paran por la calle alarmados por las declaraciones y sentencias que de
forma organizada, deliberada y estratégica estas personas están haciendo por Getafe. Se está poniendo en
tela de juicio a la actual Junta de Gobierno por motivos tan arbitrarios e injustos como su juventud, su
presunta y prejuzgada falta de espiritualidad o su falta de asistencia a eventos de la Congregación entre

otros motivos. Parece ser que para mucha gente no es suficiente con querer a la Virgen hasta el punto de
quitarle tiempo a tu familia, a tu trabajo o a tus amigos. A todos nos gusta pasarlo bien en las fiestas
patronales, en las fiestas del 2 de agosto o en las fiestas de Adviento y Navidad, pero muy señores míos para
que todas esas celebraciones salgan adelante hay que trabajar y echar horas. Un trabajo, que por cierto
muchas veces no se ve y otras veces sí.
Se está poniendo en tesituras muy complicadas no sólo a la Hermandad, sino también a los que formamos
parte ella, como a un gran número de Camareras, el Grupo Joven o a miembros que han formado parte de la
Junta de Gobierno o de las Camareras en tiempos pasados. Los devotos de nuestra Madre están muy
confundidos con toda esta situación, que de forma organizada se está formando. Nunca podemos olvidar
que aquí estamos por Nuestra Señora de los Ángeles, cuya Sagrada Imagen no está en Getafe, y parece que
se aprovecha que no está para montar escándalos públicos entre sus hijos.
No pueden pedirme paz y concordia los mismos que la están alterando día tras día, que no quieren acogerse
a un Capítulo General Ordinario recogido en nuestras normas, que pretenden imponernos un orden del día y
una fecha, sobre la tradición y mecanismos que tiene nuestra Hermandad.
Toda esta forma de actuar no deja de recordarme un golpe de estado, donde una parte no está de acuerdo
con los dirigentes y, a través de incitaciones, provocaciones y engaños, se quiere tomar el poder saltándose
los mecanismos y resortes que nosotros mismos nos hemos otorgado.
Me pregunto dónde quedamos los jóvenes en toda esta situación. Jóvenes que llevamos viviendo en la
Congregación mucho tiempo, trabajando y aprendiendo de nuestros mayores. Enseñando a las generaciones
que vienen detrás de la nuestra a querer a la Hermandad, a la Virgen y que la coloquen en el centro de sus
vidas como modelo de fe y cristianismo a seguir.
¿Cómo atraer jóvenes a nuestra Congregación cuando nuestros mayores y, en algún caso dirigente, está
armando toda una guerra abierta? ¿Cómo defender en esta sociedad cada vez más atea y anti católica,
nuestro modelo de vida y devoción, cuando unos se dedican a atacar a nuestras instituciones así? A los
hermanos congregantes se nos pone muy muy difícil defender nuestra Congregación en pleno siglo XXI si
nosotros mismos forzamos e imponemos vivir en modelos que ya resultan superados por el Getafe actual.


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