PROPUESTA DE UN CRITERIO DE LECTURA DEL LIBRO I DE EL CAPITAL DE KARL MARX%20.pdf


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que ha cortado, para la práctica social dentro de la cual el sujeto esta comprometido,
su relación constitutiva con las prácticas sociales que lo producen.
FETICHISMO DE LA MERCANCÍA Y MEDUIM
Resulta   evidente   ahora,   que   lo   que   estamos   llamando   medium   está
íntimamente   ligado   a   lo   que   Marx   trata   en   la   parte   titulada:   "El   fetichismo   de   la
mercancía y su secreto". Se podría preguntar la razón de tal denominación para algo
que   ya   tiene   nombre   en  El   Capital.   La   respuesta   sería   que   el   fetichismo   de   la
mercancía,   en   El   Capital,   es   solamente   un   punto   en   el   primer   capitulo.   Es   según
muchos de los intérpretes una brillante generalización de lo contenido en el primer
capítulo. Sin embargo, creemos que en El Capital, el fetichismo, es una estructura
fundante, y creemos también que para Marx lo es así. La estructura misma del Libro lo
manifiesta desde el momento en que sus primeros cuatro capítulos están situados en
esa estructura fetichizada, y el procedimiento que se sigue en ellos ­estando situado
dentro de ella­ es el de desmontarla, disolverla y consecuentemente profundizar en las
funciones de la práctica social que la constituyen.
OBJETO DEL PRIMER CAPÍTULO
La   siguiente   pregunta   se   refiere   a   qué   es   lo   que   hace   Marx   es   el   primer
capítulo. Por ahora responderemos parcialmente: Marx, en ese primer capítulo busca
la inteligibilidad   de la relación de valor, pero buscándola, al mismo tiempo nos da
guías para conducirnos fuera de esa relación, y acceder a otro aspecto de la sociedad,
donde encontramos otras prácticas, originarias con relación a las del intercambio, que
son las que dándole origen, les confieren su inteligiblidad. 
Pero   reconocer     esas   prácticas   originarias,   es   reconocer   nuestras   propias
prácticas   sociales,   que   son   las   que   progresivamente   se   van   mostrando   como   las
responsables de la existencia de ese mundo fetichizado u objetividad, desconectado de
su génesis.