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y sus pies tenían un nudo que en ese estado le

sacudía para poder desatarse, pero ni el grito ni la

parecía imposible aflojar con su fuerza.

movedera tenían resultado. Parecía que nadie la

Cuando por fin, después de unos segundos pudo
medio recobrar la conciencia y dejar de ver triple,
se encontró en un cuarto de dos metros por dos
metros y techo muy alto, tapizado completamente,
el techo y las paredes con espejos de todos los
tamaños, todo tipo de marcos, redondos, circulares,
en forma de rombo. Todos colgados en la pared

escuchaba, y si alguien lo hacía era el loco que
probablemente estaba afuera deleitado por
conseguir lo que buscaba.

Se

soltó en lágrimas, ¡quién diablos la iba a encontrar
ahí! No tenía mucho contacto con su familia, su
madre había muerto cuando ella
apenas tenía 15, su hermano estaba

pareciendo que en

casado y

sólo ese espacio

con hijos

de dos metros

viviendo en

cuadrados fuera

Australia y

infinito.

su padre

No

que había

estaba

decidido

golpeada, no

quedarse

sentía dolor de

viudo la

fuerza humana,

v

su ropa no estaba

FOTO: EL LUGAR INFINITO- AUTOR DESCONOCIDO

la droga que probablemente le dieron para meterla
ahí o por la horrible confusión y la falta de saber
qué estaba haciendo en ese cuarto.
Comenzó a gritar para conseguir ayuda, el primer
grito, que aunque estaba ya desesperada, lo lanzó
con un miedo que casi la detenía, temiendo que
alguien entrase y le diera un golpe para callarla. No
hubo respuesta. Lanzó el segundo con más fuerza,
y así los siguientes 20 mientras pataleaba y se

a

en navidad,
año nuevo y

mancha de sangre, sólo estaba ese
horrible palpitar en sus cienes y no sabía si era por

í

únicamente

rasgada y no
tenía ni una

e

su cumpleaños, y le marcaba cada
mes para saludarla, ¡en un mes ya
iba a estar muerta!
Pensaba: -¡ojalá tuviera un novio!, ¡por qué no
tengo amigos?, alguien que me pueda buscar, ¡ni
un maldito perro tengo!- Se dio cuenta de que
estaba sola y que era la persona más insignificante
del mundo. Llevaba 3 años viviendo en esa ciudad
y le seguía pareciendo nueva. –Probablemente ni
en la oficina noten que

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