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-Eres muy serio- me dijo.
-No, pasa que me caga esta clase- le respondí.
Sonrío e hizo un gesto de empatía sobre mi
situación. Me preguntó si había una cafetería o un
lugar donde pudiera comprar algo para comer, le
respondí que sí, me ofrecí a acompañarla e
Tanto fue mi interés por ella que le propuse ya no
entrar a las clases que nos faltaban y seguir
conociéndonos, a lo cual ella acepto sin disgusto.
Me invitó a su casa, una propuesta que no esperaba
que llegara tan rápido pero a la que accedí
inmediatamente. Llegamos a la casa y me tumbé
en el sofá mientras Karen subía por "algo" a su
cuarto, no sabía muy bien a que se refería con ese
"algo" pero sólo eso mencionó, cuando esperaba a
que bajara me quedé observando todo, trataba de
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ambientarme y empaparme de su espacio, me
imaginaba cada lugar ocupado por su presencia, era
un lugar agradable y a pesar de que Karen vivía
solamente con su madre, la cual casi nunca estaba
en casa debido a que trabajaba todo el día y llegaba
muy noche, la casa se mantenía limpia y ordenada.
Karen por fin bajó después de un buen rato, traía
con ella una bola de papel periódico y una pipa,
enseguida comprendí a que se refería cuando me
dijo que subiría
por algo, y no es que me haya espantando ni nada,
yo también soy un fiel y recurrente consumidor de
marihuana sólo que esa vez quedé sorprendido
porque nunca antes
había conocido a una mujer que ademas de ser
linda, a mis ojos, tuviera la iniciativa y la
tranquilidad de fumar y ofrecerte yerba.
Ahí estábamos, fumando, tirados en el suelo,
pensando, hablando de cosas, sueños, de nuestros
cielos e infiernos, fue como una terapia,tenia años
que no hablaba con alguien así, me sentía libre, sin
miedo, la platica se torno melancólica, se sincero
conmigo, que chingon ganar la confianza de
alguien en tan pocas horas, comprendí muchas
cosas sobre ella y su forma de ser, seguimos
fumando y a partir de ese día siempre quise estar
con ella y ella conmigo, grave error.

inmediatamente entre al salón por mis cosas y me
fui con Karen.
Ya en el lugar me olvide de todo y centre toda mi
atención en ella, en su rostro, en sus cabellos, en su
forma de hablar, en su ser. Platicamos sobre la
escuela,las clases, profesores y de nosotros. 

Así comenzó todo, al mes iniciamos una relación
mas allá que la que teníamos con la marihuana, una
relación mas personal, entre dos personas que se
quieren,que se gustan y se comprenden, una puta
relación amorosa, como dice la gente.los vicios se
volvieron rutina. estábamos todo el día juntos, iba
por ella a su casa antes de ir a la universidad,
fumábamos, íbamos a clases, regresábamos a su
casa, volvíamos a fumar. un rutina bastante
aburrida pero éramos felices. Karen se volvió mi
puto vicio, mas adictiva que el puto cigarro, que el
puto alcohol o inclusive que la marihuana. esa
felicidad no duro más de una año.
Un día en la casa de Efra, uno de los mejores
amigos de Karen, hubo una fiesta y entre tantas
personas conocí a Dario, un tipo con el que hice
amistad enseguida y del cual me había ganado su
confianza inmediata, me invito un cuadro de acido,
se lo acepté y me lo clave en la boca, Karen se
molesto porque su postura, mas bien, nuestra
postura era en contra de las drogas sintéticas ya que
solo fumábamos mota. un un arranque de desquicio
la empuje y le grite, Karen salió de la fiesta, iba
pacheca y ebria, necia, totalmente necia y terca,
¡puta madre! el acido empezó a hacerme efecto,
perdí mis movimientos, estaba graso, intentaba ir
tras de ella pero me era imposible, la combinación
de todo estaba tumbando, no supe de mi ni de
Karen. unos días antes de ese negro y trágico día,
le dije a mi querida Karen:
Si algún día te llego a hacer algo malo o hago algo
para que te enojes conmigo me sacare los ojos y te
los daré me contestó con su voz habitual, dulce y armoniosa
- Nunca podría enojarme contigo. Esa es mi morra,
pensé.
Al día siguiente de la fiesta desperté acostado en
una cama, ni puta idea de como había llegado hasta
ahí, salí del cuarto y me encontré con Efra, - no
mames te perdimos
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