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parecieran estar dañadas y un sombrero un poco

acto desesperante, solo corrí y me encerré dentro

inusual que retira de su cabeza cada que me mira

de la casa aterrorizada.

pasar. Por su aspecto, diría que ha peleado con el
mismo diablo, pero parece ser un tipo bastante

Caminé por el pasillo desconcertada, realmente no

manso.

sabia porque había corrido, no me hizo nada, solo
saludó. Deje la mochila sobre el suelo y le conté a

Me da la impresión de que no tiene familia, pues

mi padre, que como de costumbre estaba sentado

nunca lo he mirado acompañado. Su rutina,

en aquel sillón en una esquina, escuchando la

levantarse temprano para regar los tenebrosos

radio, deprimido, pero como cada ocasión que le

arboles que adornan su enorme jardín, habla un

contaba algo, parecía poco importarle.

poco con ellos y poco después ingresa a su casa.
Esto lo sé, por que lo observaba cuando salía

Al otro día por la mañana, salí para dirigirme hacia

rumbo para la escuela. Y no lo volvía a ver, a

la escuela, caminando esperaba encontrarme al Sr.

menos que, se asomara a través de su ventana, el

Mors, tan siquiera regresarle el saludo del día

viejo no volvía a salir.

anterior, pero esta vez habría regado sus arboles
más temprano o quizá estaría enfermo, no lo vi. De

A pesar de toda la tranquilidad que emanaba el

regreso, ahí estaba, parado nuevamente junto a su

pequeño vecindario, la casa del Sr. Mors siempre

puerta y esta vez, levante la mano en forma de

me provocaba cierto desagrado y miedo cada que la

saludo, él hizo lo mismo, respondiendo. Así que me

miraba, además, el olor pútrido que expiraba el

acerque a intercambiar unas cuantas palabras con

patio, incitaba que mi estomaga se revolviese y

él, parecía un buen hombre, muy educado y

generar cierta repulsión incluso a caminar de ese

refinado al hablar, en cambio

lado de la cera. Esa casa era heteróclita y confusa.

no podía negar que aun sentía cierta repulsión por
su aspecto y su fétido olor.

Pasaron los días y como de costumbre regresé
temprano de la escuela, pero esta vez, a diferencia

Llegando a casa saludé a mi padre, me dispuse a

de otras ocasiones había algo inusual, el Sr. Mors

servir la comida y en un momento me asomé por la

estaba parado junto a la puerta de su casa, él me

ventana, el Sr. Mors seguía ahí parado mirando en

miro, se quitó el sombrero y por primera vez,

dirección a donde estaba parada, como su estuviera

escuche su estremeciente y desgarradora voz, -

esperando a que yo hiciera eso, rápidamente cerré

¡hola!- fue lo que de su boca escuche salir. Me

las persianas y

quede congelada, mis piernas no podían dar un
paso más, no sabia que reacción tener y como un

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