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-- Por lo que usted más quiera, no se le vaya a ocurrir registrar este episodio en su
capitulo de hoy.
--¿Qué es lo que no quiere que registre?
-- Eso que dije, que el Coronel Sumaqué se vaya a la mierda. Eso esta bien para
Sumaqué y también para la prisión, pero no puede ser correcto afuera, en el
desinfectado protocolo de la libertad. Ante todo, tenga en cuenta que los lectores
merecen de por sí, el respeto del escritor.
-- Por ese lado despreocúpese Mecié Dubá. Le digo. Omitiré esa parte si así lo desea.
Pero no podía yo cumplir con esta promesa. Esto significaría dejar mi obra
inconclusa. Desde que me encuentro tras las rejas, tal vez por que no me había tocado
hacerlo anteriormente, aquí en la prisión he aprendido a mantener muy bien limpio el
lugar donde día y noche permanezco. Al igual que las cosas me gustan bien hechas y
buenas, o no prefiero nada.

CAPITULO XI

Son cerca de las ocho de la noche, media hora después de haber cerrado las celdas.
Apago la bombilla, quedando todo en tinieblas. En la oscuridad, una gota de luz se cuela
por la ventanilla de la puerta. Antes de quedarnos dormidos, permanezco observando la
bella gota. Todavía Mecié Dubá se encuentra meditando. Sé que los demás permanecen
despiertos, pero por imposición, el reglamento nos obliga a permanecer en el más
absoluto silencio. Desde los reflectores que están en lo alto, otros átomos de luz van
pasando con la misma rapidez que llegan. Es tal la velocidad de estos fulgores
instantáneos, que esta noche Gustavo tal vez no pueda darse el lujo de castigar a ese
chorro de luz como si hiciera una de esas noches con la luna, dándose el gran lujo de
abofetearla y pisotearla, con sus alocadas ideas como si la luna se encontrara bajo sus
pies. Mi pensamiento se encuentra en estos momentos recorriendo distintos planetas,
siendo la luna a la que me he transportado imaginariamente en razón del romanticismo
que evoca. Sé también que Gustavo se encuentra pensando en este romántico astro por
muchas razones. La luna lo excita y lo atormenta aún más que la misma pasión. Ese
inspirador planeta que se encuentra a millones de kilómetros de distancia del planeta
tierra, en el que imagino a las selenitas tan seductoras y sensuales como Gloria. Esos
rayos de luz, le producen una estridente imaginación porque le traen al recuerdo a su
inolvidable Gloria, pero él le ahuyenta mucho más de esa distancia que la misma
posición en que se encuentra el planeta de los enamorados.
Gloria representa para Gustavo, esa red de pescar ilusiones. Según él, Gloria llega de
visita a su celda todas las noches de luna clara.
Gloria representa para Gustavo la quietud de ese ambiente nocturnal que persiste en
cada una de las celdas. Desde las primeras horas del crepúsculo la espera impaciente,
sobrecogido de la nostalgia, pero con gran ansiedad, algunas veces aparece transportada
en las alas encantadas de alguna mariposa noctambula que hace escala en el pasillo y