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-- Conferencista que se respete, tiene que hablar con las pruebas en las manos. No soy
de los que hablo por hablar. A mí me gusta hablar con hechos, no con palabras, porque
las palabras se las lleva el viento y en cambio los hechos quedan. La prueba de lo que
vale el extinto maestro Vargas Vila, la tengo aquí. No puedo desconocer que el escritor
latinoamericano más importante del momento, es nuestro premio novel, Gabriel García
Marques. A este genio si que podemos llamarlo “hispanoamericomundial” reconocido
en los cinco continentes del globo terráqueo como el mejor literato. En declaraciones
concedidas a una cadena de televisión hace pocos días, hizo gran elogio acerca de lo que
fue su compatriota, el escritor Vargas Vila. Una sola frase del maestro Vargas, con
respecto al patíbulo, pertenece a la inmortalidad, de todas sus demás obras se puede
prescindir. Así lego a expresarse el escritor argentino Jorge Luis Borges, refiriéndose al
maestro, quien dicho sea de paso es de descendencia inglesa y cultura alemana. Este
argentino puede tener todas las razones para expresarse así del maestro, pero no puedo
estar de acuerdo con él. Para mí, son inmensas las páginas que pertenecen a la
inmortalidad entre todas sus valiosas obras. Han sido muy escasos los hombres y menos
aún los escritores, sobre todo en sus tiempos, donde cualquier simple palabra era un
sacrilegio, que se hayan atrevido a ser tan precisos y concisos en la definición del ser
humano, tal como anticiparse a pronosticar muchas situaciones y voy a pasar a
demostrárselos a continuación.
Momentáneamente retira el parche de su ojo, que entre otras cosas le da un aspecto
como de pirata y también le da cierto parecido con un personaje muy chistoso que
aparece en algún noticiero y programas de televisión, el genial Adolfo Valle Berrio. Lo
hace con gran optimismo, como si al quitarse el monóculo tuviera la sensación de
observar con el ojo perdido, mirando sus escritos, sigue hablando:
-- Señoras, cúbranse con sus velos y, señores, descúbranse porque en estos momentos se
encuentran ante la cumbre del dicterio o insulto... A los yanquis, el maestro solía
llamarlos agentes viajeros de la vanidad. Haciendo referencias al Istmo de Panamá, este
grandioso pensador, afirmaba que Colombia no había sido mutilada por hierro sino por
oro. Hablando de la poesía latina, Vargas Vila dice que Ovidio sólo era un canario de
lenocinio. En una ocasión que murió un político de esos que prometen y prometen sin
cumplir nada, el vengador del pueblo lo despide de la siguiente manera: “Paz en su
vientre sobre el amor al engaño. Refiriéndose a la mujer, Vargas Vila ha dicho que sólo
tienen de bueno lo que no dejan ver, por ser lo que más ocultan y que ellas no entregan
el corazón a quién las ama, pero si aman a quién no les entrega el corazón. Además
sostiene que eso tan bueno de las mujeres, que tanto ocultan, pierde todo lo bueno
cuando ya no lo ocultan. Con relación a las acciones de la humanidad, este hombre
gigantesco en ideas, afirma que desde lo más alto de la horca, sus enemigos y sus
verdugos, estarán siempre por debajo de él y agrega: Tengo una pirámide de enemigos”.
En cuanto a la libertad y como hombre rebelde que fue, sostenía que sufrir la tiranía es
la forma más vil de merecerla. En lo relacionado con la monarquía mexicana, el genio
dice que Iturbide, como no tenia nada en su cabeza, tomó la determinación de
autocoronarse. En su grandeza se autocrítica reconociendo el solitario, que sus obras no
son más que un lóbrego camino en ruinas. Espero con esto haberles demostrado lo
suficiente para que estén convencidos que el aislado y despreciado libelista colombiano,
no pudo ser el hombre de una sola frase como ha sostenido el señor Borges, sino todo lo
contrarios, viene a ser uno de los escritores más grandes de toda Latinoamérica. Que no
le hayan dado premio novel, es muy lógico, la razón es porque él era un escritor del
pueblo; no de la burguesía.