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-- Según los rumores que se escuchan por todo el penal, lo que se comenta es que él va a
reorganizar la prisión con métodos muy sofisticados en esta era moderna que estamos
viviendo. Dice Gustavo.
-- Soy consciente y conocedor de esas reorganizaciones. Musita Mecié Dubá. Conozco
lo suficiente a ese cerdo de Sumaqué, para atreverme a pronosticar, como habrán de ser
sus emprendedoras obras. Es uno de esos individuos que al nacer, no traen de bajo del
brazo un pan, sino que vienen al mundo con un manojo de llaves, su estrella tiene el
dominio de esas almas negras, como lo son los verdugos. Él es de ese tipo de hombres
que nacieron para ser torturadores. Para describírselos con palabras más explícitas, este
prototipo de hombre es un desalmado pero tiene vocación de verdugo.
Mecié Dubá se despoja de su sombrero con un ademán cortés muy habitual en él,
continua hablando:
-- ¡Compañeros, las cosas se van a poner muy negras!. ¡Debemos despedirnos de una
vez por todas de nuestra adorada prisión! ¡A partir de que se posesione Sumaqué, se
convertirá la prisión en una bóveda colectiva!
Todos los prisioneros en el pasillo sueltan una gran carcajada. Pero quienes tenemos
referencias de quien es Sumaqué, también somos conscientes de lo que Mecié Dubá está
diciendo es la realidad. En su mayoría, los prisioneros entendemos lo que el nuevo
Director, Orlando Sumaqué, viene á significar en el futuro muy próximo: El
inadecuado manejo de la prisión. Hasta el mismo instante de que asuma, la prisión
habrá disfrutado de un régimen benigno, que solamente se ha alterado en estos últimos
meses. No sabemos por orden de quién, por razones disciplinarias y hasta nuevas
órdenes, nos suspendieron las salidas al sol, en el patio del pabellón. Sumaqué, es un
policía retirado y conocido generalmente por el nombre de Coronel Sumaqué. Cuando
se desempeñaba en el ejercicio de sus funciones como oficial de la policía, se hizo muy
famoso, hace varios años por sus acciones de represalia y persecución contra los
subversivos. Pertenecía al “Escuadrón de la muerte” y a su ves hacia parte del grupo
“paramilitar” denominado “MAS”, más conocido como muerte a secuestradores, donde
han caído muchos inocentes. Despiadado y frío como él sólo, frente a la subversión no
se portaba como un pacificador oficial, sino como un bandolero y vulgar delincuente
“MAS”. En aquel entonces, una gran hazaña lo hizo muy famoso. En un pueblo del
Caquetá, un comando guerrillero, se tomaron el pueblo. Le hicieron un juicio al alcalde
y lo ajusticiaron, pasaron por las armas a todos los policías que se encontraban el puesto
y a todos los empleados del gobierno que tuvieron a su alcance. Saquearon los
almacenes, sustrajeron las existencias de las entidades bancarias, bombardearon el
batallón. Quemaron la capilla, porque el cura en la homilía los insultaba. Incendiaron
la estación de policía y las casas pertenecientes a los ricachones terratenientes de la
población. Proclamaron en aquel pueblo, una república independiente, algo muy
comparable a un pequeño estado. Lo que es muy posible, que en tiempos no muy lejanos
estemos viendo en nuestro país. Como si en aquel poblado hubieran sitiado a un
criminal de los más peligrosos. Todo era una orgía vandálica y caos. Por que llegó un
refuerzo de policía al mando del Coronel Sumaqué, que en lugar de imponer el orden,
impusieron el desorden. Eran tantos los hombres de la fuerza pública enviados para
guardar el orden que obligaron a los guerrilleros a que abandonaran la población y se
internaran en la selva, las víctimas fueron los que nada tenían que ver, quienes vinieron
