LOS OPRIMIDOS.pdf

Vista previa de texto
56
brota el sudor en estos momentos. Aun que cada quién se guarde su propio secreto en lo
más profundo de su ser. Con la misma masa de promiscuidad y asombro, los cuatro en
el pasillo embadurnamos nuestras almas con el mismo mugre asfixiante de la prisión.
Con los pensamientos de los demás prisioneros, nuestras mentes permanecen en la más
completa suciedad. Con el amargo sabor de lo que los otros prisioneros comen, ese
mismo sabor perdura por siempre en nuestro paladar. Parecemos predestinados y
condenados al mismo castigo colectivo de roer en una misma llaga que no es común,
pero si debemos alimentarnos todos como los gusanos hambrientos en un cuerpo en
descomposición para poder subsistir.
El guardián no acude a nuestro llamado de inmediato, pero pasado algunos minutos,
lega introduciendo la llave en el candado, para inmediatamente abrir la puerta del
pasillo.
--¿Cuál es el escándalo que tienen ustedes? ¿Qué es lo que sucede aquí?
-- Se trata de Jairo Castillo, comandante. Tiene una fiebre supremamente alta.
Queremos pedirle el favor, si fuera posible, que lo lleve a la enfermería.
-- A la enfermería... ¿pero para qué? Allá no le van hacer nada.
-- Pero hay que hacer algo. Insinúo. Hay que sacarlo de aquí, es necesario que lo vea un
médico.
-- No piensen que no tengo voluntad de llevarlo, sé que no me lo van a creer, pero no
hay un sólo sitio desocupado en toda la prisión. La enfermería, la Iglesia, el teatro, los
pasillos y hasta el comando de vigilancia están a reventar, todo está ocupado. No sé qué
está ocurriendo. Lo único que puedo decirles es que están llegando prisioneros al por
mayor de todas partes. Sindicados y condenados por todos los delitos, por asalto, robos
secuestros, asesinatos, porte de armas de las fuerzas militares y de policía, con la
situación de hoy en día pienso que la gente se está haciendo traer para la prisión, porque
aquí tienen todo gratis. Con decirles que las directivas no encuentran donde meterlos.
Llegan prisioneros por montones. Según dicen la mayoría son subversivos, que son del
M-19, del PLA, del ELN, del MAO, de las FARC y no sé de cuantos grupos insurgentes
más.
-- Todo lo que nos está refiriendo puede ser cierto, pero, eso no justifica ni impide que
lleve a este hombre para que lo examine un médico. Alega Gustavo.
-- Está bien, lo voy a llevar, pero no puedo prometerles que le puedan hacer nada. Desde
que empezó esta confusión, aquí no se puede hacer nada. La prisión está que revienta
con tantos prisioneros y siguen llegando.
-- ¿Oiga señor Casamán, es cierto que viene un nuevo Director? Interroga Gustavo al
guardián nombrando su apellido.
-- No es que llega, sino que llegó. Es mi Coronel Sumaqué. Responde el guardián.
--¿Es Coronel?
