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El concepto que tiene Azorin, los donjuanes descritos en sus obras, lo que tienen es
piedad y no pasión como los demás. Describe a sus viajeros por ejemplo, como si no
tuvieran un horizonte, no saben que rumbo llevan ni para donde van, andan como barco
sin brújula. En fin sólo a él, se le pueden ocurrir todas estas ocurrencias. Este genio, ha
creado personajes que permanecen de luto, son apasionados y suspiran colmados de
ansiedad. Este creador de personajes fuera de lo común se enorgullece con frases como:
-- “ Lo que no puedo entender es ¿porqué mantienen suspirando continuamente estas
viejas, si se encuentran guardando luto”?
Una mañana como cualquiera otra, conversando con Mecié Dubá, sostiene en sus
manos un tomo de la obra “LOS MISERABLES”, de Víctor Hugo, de repente me
pregunta:
--¿A Leído obras de Azorin, verdad? ¿No le parece que lo que este hombre escribe, no
sirve para leerlo? Tengo la convicción de que los libros de Azorin son, ante todo obras
de colección.
-- Sí... he Leído varias obras escritas por él. Le respondo. Respeto sus conceptos, pero
no los puedo aceptar. A mi manera de pensar, me parece un escritor formidable en sus
creaciones.
-- Bueno, por lo menos respeta usted las ideas de los demás -. Me dice y continua
concentrado en su lectura.
Entre Lewis y Azorin, son inmensas las diferencias. Dos polos opuestos. La forma de
ver el mundo de uno es completamente distinto y difiere del otro. Entre ellos, se
interponen tumultuosas barreras. Son dos continentes, dos pueblos que hablan
diferentes idiomas. He tenido la satisfacción de leer obras de ambos, me resulta
imposible encontrar alguna similitud entre ellos y sus creaciones. Sin embargo, he
podido notar que ambos tienen mucho entre sí, que los identifica. Los dos son muy
representativos, especialmente aquí en la prisión, las dos onerosas influencias culturales
que han sido adoptadas en los sistemas penitenciarios de nuestro país. Tanto el uno,
como el otro, se hacen partícipes, aunque en partes insignificantes con aportes muy
similares, al carácter y personalidad de la muy “apreciada” y adorable prisión.
En términos generales, España primero y luego los Estados Unidos, son los pioneros,
representan ese cuchillo de doble filo, las tenazas históricas que nos han OPRIMIDO y
continúan manteniéndonos a los de escasos recursos tras las rejas de la prisión. Esos
dos filos que cortan eliminando todo el esfuerzo en conjunto de la gran población
prisionera, pues entre ellos inutilizan el más mínimo esfuerzo que vaya en favor de los
prisioneros. Donde la amargura española nos empuja y nos hace revelar contra la ley
colonial que aún existe en la prisión, las autoridades con ese mismo criterio imperialista
norteamericano, nos imposibilitan inmobilizándonos con el cerco feroz de los perros
policías y los guardianes artillados. Aquí donde la influencia gringa nos estremece y nos
invade, las tradiciones hispánicas nos marginan, cohibiéndonos y destruyéndonos.
Donde el idealismo ibérico nos eleva con su impulso, el utilitarismo imperialista
norteamericano, nos tritura aplastándonos con el cilindro de una aplanadora de vías.
La verdadera desgracia de nuestra “adorable” prisión, la representa el no haber tenido
la suficiente personalidad de liberarnos en aquellos entonces de todos esos
impedimentos importados por esos dos yugos unísonos. OPRIMIDOS como medias