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excelente escritor de poemas y quién asegura que la libertad es la más hermosa de todas
las poesías. De tal modo puedo continuar describiendo infinidad de pensamientos, hasta
los más recónditos e infinitos, en nada contribuiría en todas esas contradictorias
reacciones de los seres humanos en este planeta, frente a la libertad y los mismos
derechos humanos. Es de donde se desprende que compare la libertad, con esas
escaleras eléctricas que gira y gira y nunca deja de girar.
Termino mi corta intervención y me siento de nuevo en la banca, meditabundo, en el
pasillo frente a mi celda, con las manos cruzadas. Continúo pensando en la libertad, que
en resumen todas estas definiciones convergen y se complementan, la libertad es todo,
todo es libertad. O lo que es mejor expresarlo de otra forma, con palabras sencillas y
muy fácil de comprender, la libertad es disfrutar la vida; pero también puede llegar a ser
el fin, porque también podemos encontrar la muerte. Por la libertad, aveces vamos por
una calle y una bala perdida acaba cegando la vida de seres inocentes que nada tienen
que ver en el conflicto de la guerra.
Un guardián se acerca a la puerta del pasillo, viene armado de un fusil lanza gases.
-- ¿Para qué es ese juguete? Le pregunta Gustavo.
-- ¡No es ningún juguete! Y me lo dieron para que calme a los prisioneros que se las dan
de muy machos. Responde el Guardián.
-- Los guardianes no serán machos... pero si son muchos. Le dice Gustavo. ¿Por qué
lleva esa cosa en vez de llevar una “metra” o un revolver?
-- Pierda cuidado. Llevo revolver y metralleta también. Además aquí cerquita tengo un
tanque blindado.
--¿Y no carga por si acaso, un cuchillo?
-- Cuchillo, no... Tengo una bayoneta, por cierto está sin estrenar.
--¿Por qué no se trajo un cañón de artillería? O una bazuca.
-- Hay que hacer lo que mejor se pueda para sobrevivir.
-- ¿ Pero qué es lo que pasa? ¿Por qué va tan armado? Supongo que algo debe estar
ocurriendo, desde el momento que lo han armado hasta los dientes.
-- Lo que ocurre es que los del M-19 le han perpetrado un gran golpe a las Fuerzas
Armadas. Se robaron todas las armas en Usaquen en el cantón norte, mataron unos
soldados.
--¿Unos... nada más? Pregunta Mecié Dubá.
-- Bueno, no mataron más, porque no habían más cuidando el cantón. Explica el
Guardián.
Gustavo, que siempre tiene sus buenos apuntes y le saca pelos a una calavera, sale con
sus charadas:
