LOS OPRIMIDOS.pdf

Vista previa de texto
36
mayoría de los prisioneros que no han cometido ningún crimen. Pero resultaría también
algo indigno e ignominioso, seria como si las mujeres señoritas, “vírgenes”, que hoy son
muy pocas, pactaran tratados de dignidad para aconsejar y rehabilitar a las que trabajan
en el oficio mas viejo del mundo, las que ejercen la prostitución.
Estoy sentado en el pasillo en una banca, pensativo por las palabras que Mecié Dubá
acaba de pronunciar. De repente se dirige hacia mí y me pregunta:
--¿Ha Leído usted el Código Penal Elí?
Como me encuentro meditando, distraído, casi no le puedo escuchar y tardé un poco
en responderle, tanto que me tubo que repetir la pregunta. Cuando lo hago, pienso que
lo tuve que hacer para salir del paso... Entonces le respondo:
--¡Sí, sí! Si el ejercicio de leer códigos es reconfortante para engrandecer la inteligencia,
tendré que conformarme con mi estupidez. Tengo la certeza que “Gabo”, no tiene que
valerse de códigos para escribir sus novelas. ¿No se da cuenta usted que los códigos son
más enredados que un bulto de anzuelos? Sólo tomaría un código en mis manos para
despedazarlo y volverlo añicos. De lo contrario no mancharía mis manos con esa
porquería.
En los ojos de Gustavo se refleja el entusiasmo y la satisfacción por mi respuesta.
-- Entonces es de suponer que lo que usted está escribiendo es algo pésimo y aburrido,
no se porque, pero tengo ese presentimiento. Dice Mecié Dubá. ¿Porqué no tiene la
amabilidad y nos dice en verdad, qué es lo que está escribiendo?
-- ¡ Si, Elí, díganos! ¿Qué es lo que se dedica a escribir con tanto empeño? Interroga
Gustavo.
Me quedo concentrado mirando a Gustavo, por un instante, antes de dar respuesta,
entonces digo:
-- Lo que estoy escribiendo no es propiamente mi diario, pero es muy probable que tenga
mucha similitud, viene a ser una especie de crónica.
-- ¿Pero es algo muy íntimo, tan personal?. Pregunta Gustavo.
--No, no... Ni lo uno, no lo otro. Por lo tanto, no se trata de un diario. Esto será algo
trascendental, muy diferente a todo lo que han escrito hasta el momento, porque aquí
estoy plasmando no sólo cauto acontece dentro de la prisión; si no también lo de afuera
en la libertad: Esto es un relato pormenorizado de mi vida y la gran problemática de
quienes habitamos este hermoso país. Es por eso que me atrevo a considerarlo como un
documento histórico, una especie de crónica.
-- Uh... Cada loco con su tema. Murmura Mecié Dubá. En fin, bien dicen que cada
cabeza es un mundo. Pero para mí, usted lo que está es falto de oficio. Esa es una labor
para la prensa. ¿Porqué no compra los periódicos?
