Charla Padre Ibañez 2.pdf

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eso, San Pablo quiere que siempre haya profecía y por eso no tiene
vergüenza de recomendar a cualquier cristiano que profetice y para
eso da un montón de recetitas prácticas para poder ir empezando
con profecías sencillas: palabra de consolación, palabra de
meditación, palabra de exhortación; son profecías que cualquiera
puede hacer para edificación de su grupo y eso en los grupos de
oración hoy en día son frecuentes también, ¡qué bueno!. Qué bueno
que pueda irse desarrollándose y por eso es bueno desear que
nunca falte la profecía.
Durante el siglo I fue patente, escritos como por ejemplo el Pastor
de Hermas, que todo el libro es una profecía, llena de simbolismo y
de riqueza, pero en otros distintos libros… pero en general todo el
primer milenio está lleno de profecías. Casi todos los santos Padre
griegos y latinos en distintos momentos han ejercido un ministerio
patente de profecía o sea de hablar palabras de Dios para
edificación de la comunidad y lo cierto es que también su palabra
sigue siendo de edificación para nosotros.
El segundo milenio, qué notable, estuvo lleno de profecía pero casi
todos los profetas importantes del II milenio, en la Iglesia católica
por lo menos, eran mujeres. Muchísimas mujeres y profecías de
primer nivel, por ejemplo en el siglo XII Santa Hildegarda de Bingen
que como abadesa benedictina alemana escribió una profecías con
unas visiones fenomenales, demasiado para su tiempo, de modo
que quedaron casi sin ponderar hasta hace poco tiempo de modo
que recién con Benedicto XVI, Santa Hildegarda vino a recibir el
título de Doctora de la Iglesia. Pero como maestra realmente ha sido
una mujer de una fuerza del Espíritu increíble.
Bueno, el siglo siguiente tenemos a gente muy conocida, Isabel de
Hungría, Rosa de Viterbo, Matilde de Brandeburgo. En el siglo XIV
