LA PARABOLA DE LA HIGUERA (3).pdf


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divino”.
Pero no hay texto de la biblia que diga tal cosa o que exprese estas ideas. Esos
son conceptos de hombres; lo dicen algunos enseñadores contemporáneos. Sin
embargo, todos los profetas y Pablo apóstol nos enseñan exactamente lo
contrario. De nuevo amados hermanos, aquí no se trata de falta de conocimiento o
de ausencia de datos sino de creer o no creer a los profetas. Hay que hacer una
decisión: o sostener los argumentos, las ideas, y las opiniones de hombres, o
creer a lo que los profetas han dicho. Si somos necios y tardos de corazón para
creer a los profetas y somos tercos en sostener ideas particulares, sin duda alguna
estamos errados en nuestro propio espíritu. La base fundamental para estudiar la
profecía bíblica es creer a los profetas.
Es bien sabido que en una controversia de cualquier materia, los que son
autoridad en la misma zanjan la discusión. El problema que tenemos ahora es que
hay hombres que se han levantado como peritos en este campo, oponiéndose a la
autoridad del único Apóstol autorizado por Dios para explicarnos estos misterios.
(1Cor. 3:10, Efe.3:4,8-9).
Amado hermano, ¿En verdad cree usted que los maestros
dispensacionalistas saben mejor que Pablo, Apóstol de Jesucristo? Como
estudiantes, debemos decidir a quién creer y seguir.
Como ya se dijo, cuando erramos en la profecía bíblica no es asunto de datos o
teorías; se trata de las actitudes y deseos carnales que batallan contra el alma. Se
trata de seguir conceptos de hombres, o de seguir a los profetas que nos hablaron
y nos explicaron la palabra de Dios. Es asombroso que hoy día haya maestros de
biblia que se oponen diametralmente a lo que dijeron los santos profetas y
apóstoles, y el pueblo de Dios no lo percibe.
Es muy importante escudriñar a fondo en las escrituras el concepto de un solo
pueblo redimido por la sangre de Jesús, y como este punto, se presentaran
muchas bifurcaciones en el estudio de la profecía bíblica y hemos de tomar una
decisión. De nuestra actitud y de la condición de nuestro espíritu dependerá si nos
extraviamos o no del camino de la verdad que fue revelado a los santos hombres
que hablaron y enseñaron la palabra, siendo inspirados del Espíritu Santo.
JESUCRISTO SEÑALO A SUS
PREDICACION A LOS GENTILES

APOSTOLES

EL

MISTERIO

DE

LA

Jesucristo muchas veces menciono a sus discípulos el misterio oculto. Lo
menciono también a la gente (Mt.8:10-11). Aun a los mismos maestros de la ley
les fue mencionado el misterio de la salvación a los gentiles (Lc.13:29-30). Pero
todas estas fueron alusiones sin mayores explicaciones, y fueron dadas como “en
misterio”.
Jesucristo, en su famoso sermón profético sobre el tiempo del fin, vuelve a
señalar el misterio oculto, pero estas referencias no fueron pronto asimiladas por
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