LA PARABOLA DE LA HIGUERA (3).pdf


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Aunque estos hombres habían andado con Jesucristo en persona, esperaban
cosas muy distintas a lo que estaba establecido en el plan de Dios; ellos tenían
grabada en la mente una idea popular a la que no podían renunciar fácilmente.
Esta idea les había sido implantada por las interpretaciones de los maestros de su
tiempo y era la siguiente:
“El mesías redimirá a Israel; Inmediatamente después Israel reinara en el mundo”.
(Lc.24.21, Dn.7:22,27)
Este era un concepto común para todo judío observante de la época, y por lo tanto
no se consideraba en semejante cuadro doctrinal la muerte del mesías. Para
entender la profecía, la tradición les estorbaba. Y hoy, la tradición que está en
boga, nos sigue estorbando a nosotros. Pero Jesús mismo les había dicho varias
veces que él sería muerto:
(Jn.12:32-34)“Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo.33.
Y decía esto dando a entender de qué muerte iba a morir. Le respondió la gente:
Nosotros hemos oído de la ley, que el Cristo permanece para siempre.
¿Cómo, pues, dices tú que es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado?
¿Quién es este Hijo del Hombre?”
Si la muerte del mesías no cabía en la mentalidad y la doctrina judía, mucho
menos se esperaba su resurrección. ¿Acaso los judíos no habían leído y
estudiado Isaías 53? La realidad es que no bastaba leer a los profetas: Había que
creerles, y también a Juan bautista, y a Jesús. La reprensión del Cristo ya
resucitado es muy interesante y reveladora; tenía que ver con la necedad y la
tardanza de corazón o la lentitud para creer a los profetas.
(V25) “Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo
lo que los profetas han dicho!”
NECEDAD Y LENTITUD PARA CREER A LOS PROFETAS
Notemos que Cristo reprende aquí no tanto la falta de conocimiento de ellos, sino
su actitud, y la falta de sencillez para creer a los profetas. Esta reprensión es muy
significativa, porque nos enseña que, al final de cuentas, entender la profecía
bíblica es, sencillamente, creer a todo lo que nos han dicho los profetas. Como
estudiante de la biblia usted se preguntará: ¿No existe otro método? No. No
existe otro método; el método es creer a todo lo que los profetas han dicho. Este
es un método muy humilde, pero es infalible. (2Ped.1:19).
Amados hermanos, los profetas de la biblia no erraron; Dios mismo se encargó de
eso. Esos hombres estuvieron en el secreto de Dios, y no por ellos mismos, y nos
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