LA PARABOLA DE LA HIGUERA (3).pdf

Vista previa de texto
Los profetas de la biblia no erraron, porque hablaron “siendo inspirados por el
Espíritu Santo”. Al contrario, la esencia del error es la rebelión. Cuando hay
rebelión en un hombre que aspira o pretende enseñar biblia, el que habla es otro
espíritu y no el Espíritu Santo. El resultado será que el tal hombre llegara con su
enseñanza a donde él quiera llegar; seguirá su propio camino, será seducido y
engañado por sus propios deseos, y engañara también a los que lo sigan.
DOS CAMINANTES EXTRAVIADOS EN PROFECIA
Cleofas y su compañero caminaban tristes hacia Jerusalén. Apenas tres días
antes había sido muerto Jesús de Nazaret y ellos estaban totalmente confundidos;
la enseñanza que habían oído tantas veces de sus antiguos maestros (doctores y
escribas de la ley) no correspondía con los trágicos acontecimientos que los
habían tomado por sorpresa. Ellos también habían desoído de Jesucristo las
advertencias sobre su muerte y resurrección.
(Lc.24:13-18)“Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día a una aldea llamada
Emaús, que estaba a sesenta estadios de Jerusalén.14. E iban hablando entre sí
de todas aquellas cosas que habían acontecido.15. Sucedió que mientras
hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos.16.
Mas los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen.17. Y les dijo:
¿Qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros mientras camináis, y por qué
estáis tristes?18. Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le dijo:
¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no has sabido las cosas que en
ella han acontecido en estos días?”
(Qué punto más interesante: Cuando estamos ciegos en el campo de la profecía
bíblica… tratamos de ignorante al mismo Jesucristo).
19. “Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús nazareno, que
fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el
pueblo;20. y cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros
gobernantes a sentencia de muerte, y le crucificaron.21. Pero nosotros
esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora, además de
todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido.22. Aunque también nos
han asombrado unas mujeres de entre nosotros, las que antes del día fueron al
sepulcro;23. y como no hallaron su cuerpo, vinieron diciendo que también habían
visto visión de ángeles, quienes dijeron que él vive”.24. Y fueron algunos de los
nuestros al sepulcro, y hallaron así como las mujeres habían dicho, pero a él no le
vieron.
25. Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo
que los profetas han dicho!26. ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas
cosas, y que entrara en su gloria?”
43
