LA PARABOLA DE LA HIGUERA (3).pdf


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fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios
hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”.
En los casos en que un profeta inyectaba sus propios conceptos, o hablaba por su
propia cuenta, entonces, en ese momento, profetizaba falsamente. Y ahora, en
los casos en que los hombres interpretan por cuenta propia la profecía bíblica,
enseñan falsamente; Si la profecía vino por Espíritu Santo la interpretación vendrá
por la misma vía (Jn.14:26).
LOS ELEMENTOS DEL ERROR
(Jer.14:14)“Me dijo entonces Jehová: Falsamente profetizan los profetas en mi
nombre; no los envié, ni les mandé, ni les hablé; visión mentirosa, adivinación,
vanidad y engaño de su corazón os profetizan”.
Esta falsa profecía denunciada por Jeremías contiene exactamente los mismos
elementos que nos estorban a la hora de estudiar la profecía bíblica: “No los envié,
ni les mande, ni les hable, visión mentirosa, adivinación…vanidad y engaño de su
corazón”.
En la falsa profecía se echa de ver usurpación, profanación, arrogancia,
pretensiones carnales, deseo de gloria personal, vanidad, engaño, soberbia, etc.
De igual forma, a la hora de leer e interpretar a los genuinos y fieles profetas de la
biblia, el intérprete de mente carnal incurre en profanación del verdadero mensaje;
introduce vanidad, gloria propia, conceptos ajenos, intereses y deseos personales,
lo cual enturbia el mensaje genuino. ¿Porque? Sencillamente porque el hombre
aborda temas espirituales desde su propio plano; No ha sido mandado ni enviado
por Dios para este trabajo, pero pretende saber; habla vanidad y engaño. No
debemos hablar lo que no sabemos ni testificar lo que no hemos visto, y tampoco
debemos hacer lo que no nos han mandado (Jn.3:11,1Jn.1:1-3).
Por extraño que nos parezca, los mayores impedimentos para comprender los
temas proféticos son espirituales, y residen en nosotros mismos como estudiantes
de la biblia. Hay que entender que la profecía bíblica es un asunto espiritual muy
distante y difícil para nuestra mente carnal; Se trata de la mente de Dios, no de
nuestros conceptos humanos. Por ejemplo, difícilmente podremos entender cómo
recibían los profetas el mensaje de Dios y cómo lo ministraban, si nosotros
mismos no hemos experimentado en nuestra propia persona aunque sea algo de
ello. (Me refiero al genuino ministerio profético de hoy día, y al ministerio de
maestro).
Amados hermanos, en realidad no existe una forma puramente académica para
adentrarse en el ámbito de la profecía bíblica. No se trata de repetir lo que otros
han dicho al respecto y luego considerarnos a nosotros mismos “expertos”.
Sencillamente, cuando nosotros no hemos sido invitados al secreto de Dios (en el
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