LA PARABOLA DE LA HIGUERA (3).pdf


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sencillamente porque chocan con nuestra escuela o postura ya pre-establecida.
Por mi parte, yo nunca he dejado de leer y analizar a los llamados “expertos en
profecía bíblica"; pero ahora lo hago con la certeza de lo que es biblia, lo que es
idea, es opinión, es tradición, es postura, es obstinación, dureza de corazón, o es
ignorancia, incluida la propia. He descubierto que en estos campos es muy
importante, tanto para alumnos como para maestros, tener la capacidad personal
y la plena libertad de decir “no sé”, cuando en realidad no comprendemos los
pasajes o los misterios bíblicos. También, uno de los más grandes obstáculos para
llegar a discernir correctamente un punto bíblico es creer que ya lo sabemos; no
se puede añadir agua a un vaso lleno. Si creemos y sostenemos que ya lo
sabemos todo sobre un asunto bíblico, entonces el Espíritu Santo batallara mucho
con nosotros para corregirnos al respecto y hacernos crecer en conocimiento. Esta
breve digresión ha sido solamente para ventilar un poco a mis lectores sobre cuál
es la forma en la que yo percibo y abordo hoy los temas de profecía bíblica.
DISCIERNAN LA PARÁBOLA NO CALCULEN FECHAS
Notemos las palabras de Cristo: “De la higuera aprended la parábola”.
¿Se nos dice acaso que hagamos algún cálculo matemático? Ciertamente no. Más
bien se nos exhorta a comprender, a discernir lo que esta parábola quiere
decirnos:
“Aprendan esta lección de la higuera”(Biblia Latinoamericana)
“Tomad esta comparación sacada del árbol de la higuera” (T.A)
“De la higuera aprended la analogía” (DHH).
En esta frase Jesucristo no nos manda hacer algún cálculo matemático de años
hacia adelante a partir de algún un evento. Pero al parecer, los consabidos
cómputos especulativos están motivados por los versos (33-34):
“Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a
las puertas. De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto
acontezca”.
Las frases “conoced que está cerca” y “de cierto os digo, que no pasara esta
generación” pareciera que nos invitan a calcular el tiempo. Algunos exegetas
platean emocionados:”El día y la hora nos están vedados, pero no el año”. Sin
embargo, si nosotros seguimos esta lógica, entonces ¿Por qué no intentar
también calcular el mes, ya que tampoco este fue mencionado específicamente?
Este razonamiento no es correcto.
En realidad, el saber la cercanía del gran advenimiento de nuestro Señor
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