LA PARABOLA DE LA HIGUERA (3).pdf


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cosa muy curiosa para mí: La enseñanza e interpretación escatológica…
! Evolucionaba!
Por ejemplo, mis maestros de Biblia me habían informado que sobre la marca de
la bestia se decía, antes de mi generación, que sería grabada en la frente o en la
mano derecha con tinta china, el mejor sistema indeleble de aquel tiempo. Luego
surgieron las diversas opiniones de los predicadores que nos señalaron los
números del seguro social asignados por el gobierno. Se pasó de ahí a los
códigos de barras, las tarjetas de crédito, la credencial electoral, y hoy está de
moda el famoso micro o “bio-chip”. No hay duda: Las escuelas e interpretaciones
escatológicas evolucionan. Pero como todo estudiante sabe, los profetas de la
biblia no manejaban así las profecías bíblicas y su cumplimiento.
En concreto, muchas de las teorías, enfoques e interpretaciones de los textos
bíblicos que se nos enseñan sobre profecía bíblica han probado ser adaptables y
aun desechables con el paso del tiempo. Yo aprendí que en este y otros campos
de la enseñanza bíblica, esa autoridad que emana de aprobar satisfactoriamente
los estudios de teología sistemática y escatología, no confiere facultad verdadera
al predicador, al maestro o al conferencista, sino solamente aquella de conocer y
comentar las diferentes opiniones de quienes le precedieron, y que afirmaban
saber algo sobre el tema. Por el estudio de la palabra de Dios y la oración pude
enterarme que existe el concepto de revelación, (del que hay muchos ejemplos en
la Biblia) por el cual Dios se place en mostrar sus verdades y misterios a aquellos
individuos que menos esperaríamos, siendo esto el desencanto y muchas veces el
enojo de quienes se presentan como los eruditos en el campo. Me refiero aquí a
entender las verdades y misterios contenidos en las escrituras, y no a conceptos
extra-bíblicos. Aquí algunos ejemplos de materias y principios que no se enseñan
en nuestras escuelas de teología:
(Dan.2:30) “Y a mí me ha sido revelado este misterio, no porque en mí haya más
sabiduría que en todos los vivientes, sino para que se dé a conocer al rey la
interpretación, y para que entiendas los pensamientos de tu corazón”.
Daniel conoce e interpreta el futuro y las figuras proféticas en virtud de su
ministerio, no de sus propios estudios o investigaciones, y todo su libro sostiene el
mismo principio.
(Dan.12:8-10) “Y yo oí, mas no entendí. Y dije: Señor mío, ¿cuál será el fin de
estas cosas?9 El respondió: Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y
selladas hasta el tiempo del fin.10. Muchos serán limpios, y emblanquecidos y
purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos
entenderá, pero los entendidos comprenderán”.
Como leemos, Daniel no puede saberlo todo sobre el tema profético. Además, la
correcta interpretación o entendimiento de esa porción profética en particular,
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