LA PARABOLA DE LA HIGUERA (3).pdf


Vista previa del archivo PDF la-parabola-de-la-higuera-3.pdf


Página 1...20 21 222324208

Vista previa de texto


D).- 1967 + 70= 2037-7= ¿2030?
¿Qué decir del 2011? Sabemos que fue una especulación fallida. Sin embargo,
estas expectativas y métodos son las que generalmente se siguen manejando en
muchos círculos cristianos. Esto es un error. Hay que aclarar que tanto maestros
y estudiantes hemos actuado de buena fe: “Si no podemos saber el día y la hora,
al menos tratemos de obtener una posible aproximación al año del advenimiento
de Jesucristo a la tierra. Después de todo, ¿No están para ese fin esos pasajes y
esas figuras?”…
También escuchamos la insistente exhortación de los muchos promotores de las
escuelas o posturas proféticas que nos dicen: “Señores, hay que abrir y leer el
libro de apocalipsis, pues tenemos la exhortación de hacerlo en el mismo libro”. Y
pensamos: ¿Por qué no tratar de interpretar las profecías y símbolos para
hacernos con un diagrama exacto de todos los acontecimientos proféticos?
Repito, no existe mala fe en todo esto, pero es necesario aclarar algunas cosas.
En primer lugar, esa esperanza de poder llegar a conocer el año de la venida del
Señores algo totalmente anti bíblico, así como también lo es la práctica de contar
un número de años desde un evento (X) hacia adelante, para así conocer “el
cuándo” de otros eventos profetizados. La parábola de la higuera no nos fue dada
con ese enfoque ni para ese propósito. No es cierto que podamos conocer y
dominar todo el cuadro profético bíblico con la precisión tal como para poder
elaborar un diagrama exacto de todos los eventos del tiempo del fin. Además, es
falso el que usted o yo tengamos verdadera autoridad en el campo de la profecía
bíblica solo por habernos graduado de alguna escuela bíblica, por tomar cursos
intensivos, o por devorar con avidez cada libro de profecía bíblica que sale al
mercado. Hay muchas cosas que sencillamente no son como nos las presentan los
actuales maestros de biblia. En tiempos bíblicos se manejaban las cosas de una
forma muy diferente y con distintos principios.
UN CAMBIO PERSONAL DE MENTALIDAD
Siendo apenas un adolescente cuando por primera vez escuche sobre estas
teorías y enfoques proféticos, no pude menos que emocionarme ante las grandes
expectativas que implicaban los cálculos ya referidos. Pero cuando fui llamado por
Dios a estudiar para ingresar al ministerio pastoral, y una vez en el ejercicio de
este, pude enterarme y comprobar que aquello que se nos presentaba como “el
último conocimiento en profecía” únicamente equivale, en buena ley, a las mejores
opiniones de hombres inteligentes -y en algunos casos no tanto- que en su época
nos presentaron sus puntos de vista, su exegesis personal, todo lo cual y en el
tiempo de ellos, parecía tener cierta lógica, coherencia y factibilidad. Después, el
mismo desarrollo de la historia contemporánea puso de manifiesto que aquellas
respetables opiniones de los maestros que nos antecedieron no correspondían a
la realidad de los hechos que ahora estábamos presenciando. Yo mismo fui testigo
de algunos cambios o “ajustes” en la enseñanza sobre la profecía bíblica. Fue una
21