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Hacienda del Senado, participar en foros y mesas de
discusión, etc. Fue un momento de labor intensa, frenética. Al final se impidió la fusión, lo que justificó todo el
esfuerzo y desgaste realizado. Un gran triunfo sindical.
El más importante, sin duda.

a los trabajadores de base y confianza. ¡Casi nada! Era
la reducción de nuestras organizaciones sindicales a
meros adornos, floreros, en la vida laboral de nuestras
instituciones. Los sindicatos de Banobras, Nafin y Bancomext nos organizamos, para dar juntos la pelea en
el Congreso. Elaboramos y distribuimos documentos,
participamos en un foro sobre la Reforma Financiera
en la Cámara de Diputados, nos entrevistamos con congresistas, etc. Al final, decidimos preparar amparos para
bloquear en los tribunales la iniciativa laboral del gobierno. No fue necesario. Hacienda rectificó su posición
y eliminó su propuesta profundamente antisindical. La
importancia de esta victoria de los trabajadores es enorme, pues mantiene la bilateralidad de los sindicatos en
los temas laborales. Así, por ejemplo, la aplicación del
nuevo reglamento laboral a los trabajadores de confianza obliga a las autoridades a definir con los sindicatos
a quiénes se les aplicará dicho reglamento. Un cambio
fundamental.

Otra tarea sindical muy importante en este periodo de
crisis fue hacer valer el derecho de jubilación para quienes afectados por el ajuste debían abandonar la Institución. Compañeros que cumplían con los niveles mínimos
de antigüedad o edad para la jubilación que establecen
nuestras CGT, pero simplemente las autoridades del
Banco no querían autorizar sus jubilaciones. Nos vimos
obligados a plantear el tema al Presidente de la República (en un evento le entregué en propia mano una carta),
quien nos remitió con el Secretario del Trabajo. A ese nivel negociamos las jubilaciones y liquidaciones alzadas,
a pesar de la resistencia de las autoridades del Banco.
Cabe destacar que también pactamos que a todos aquellos trabajadores carentes de los niveles mínimos de antigüedad o edad para la jubilación, pero faltándoles poco,
se les acomodara en las diversas áreas del Banco. Al paso
de unos años, también se fueron jubilados.

Sin duda, otro importante asunto fue el restablecimiento en 2015 del mecanismo de Redocumentación de los
adeudos de mediano a largo plazo, para obtener una
mayor liquidez mensual para los trabajadores. Este mecanismo había sido eliminado en 2007 por las autoridades intervencionistas de Nafin. Logramos negociar la
nueva vigencia del mecanismo, a cambio de incluir a los
directores generales adjuntos en el reparto de utilidades del Banco. Un tema añejo que logramos mantener
contra viento y marea y nos permitió esta buena negociación.

También, en esos difíciles años, defendimos con todo
el derecho a mantener un espacio físico de representación sindical en el Banco, a pesar de la decisión del
director general Rangel Domene de expulsarnos del
inmueble. En los meses más álgidos del tema, y ante la
firme decisión de no renunciar a nuestra presencia en
el Banco (en esos momentos una presencia estratégica),
recibimos amenazas de toda índole, incluso de enfrentar
demandas penales. Una situación horrible, muy angustiante. La comunidad del Banco nos apoyó muchísimo.
La gran mayoría firmó un documento dirigido a la Dirección General pidiendo la permanencia de la oficina
sindical. Al final se nos dejó una pequeña oficina, lo que
representó todo un triunfo para nosotros. No pudieron
sacarnos.

Relaciones peligrosas… y no tanto
En su largo periodo al frente del Sinudet, Alfredo trató a
cinco directores generales del Banco. Cuando asumió el
cargo, a finales de 2005, el director general era Héctor
Reyes Retana, un funcionario “siempre respetuoso con
la dirigencia sindical”. Después le tocó tratar con los dos
directores que vinieron a fusionar y desaparecer el Banco: Mario Laborín Gómez y Héctor Rangel Domene.
“Por justicia —señala— quiero decir que, del primero,
el Sinudet y mi persona recibimos un trato de respeto
y consideración, a pesar de nuestras posiciones encontradas. Laborín Gómez nunca me reclamó o presionó.
Con el segundo, Rangel Domene, sí enfrentamos situaciones de claro maltrato. Fue una relación muy difícil,
desgastante y tensa: ‘Tiempo nublado’, les decía yo a
los trabajadores. Con Enrique de la Madrid la relación
dio un giro de 180 grados: mejoró en todos los aspectos,

Con el anuncio de la Reforma Financiera en 2014, el
Sindicato enfrentó una nueva situación crítica. La reforma en cuestión incluía un amplio capítulo laboral para
el sector que buscaba cambios a las leyes vigentes. Principalmente, las autoridades de Hacienda proponían, en
la iniciativa que enviaron al Congreso de la Unión, eliminar disposiciones legales para hacer a un lado a los
sindicatos de la Banca de Desarrollo en los temas bilaterales, como el de la obligación de negociar con éstos
el establecimiento del Catálogo de Puestos que define

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