Revista Ambiente Siglo XXI. N° 26.pdf

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Volumen 3,
Nº
26.
Ambiente
Siglo
XXI
LAS AVES COMO INDICADORES BIOLÓGICOS
Licenciada en
Cs Biológicas
Ma Rita Perez
A la hora de definir áreas protegidas, las aves se han utilizado como especies capaces de estimar la riqueza, diversidad y abundancia de otras
especies presentes en ese ambiente. Así, la diversidad de aves, permite
disponer de organismos que actúan como Indicadores biológicos, como
así también nos indica acerca de la calidad del ambiente.
Uno de los objetivos básicos de la Biología de la
Conservación es establecer prioridades sobre lugares concretos, en los cuales se desarrollarán estrategias efectivas para la conservación de sus recursos naturales y su biodiversidad. Los lugares que
tendrán prioridad de conservación serán aquellos
que concentren una gran diversidad de especies,
aquellos que contengan especies raras o endémicas, o sea organismos cuyo hábitat específico es el
sitio que se pretende conservar, y/o aquellos sitios
en donde se encuentren especies amenazadas o en
peligro de extinción.
Debido a la imposibilidad de realizar un estudio en
el cual se determine la abundancia o la diversidad
de todos los organismos presentes en ese área determinada, se suelen seleccionar ciertos grupos,
que pueden ser buenos indicadores de la riqueza
del resto de los taxones, y su protección garantiza,
por tanto, la de muchos otros organismos.
Frecuentemente se han utilizado a las aves como
posibles indicadores biológicos, debido a la gran
cantidad de información disponible sobre su biología, taxonomía, distribución geográfica, requerimientos ecológicos, y a su relativa facilidad de estudio con respecto a otros grupos, ya que son fáciles de identificar, visual y auditivamente, a cortas
y largas distancia y a que por su gran movilidad,
pueden reaccionar inmediatamente a los cambios
en el ambiente. Además, son carismáticas, por lo
que las estrategias basadas en estos organismos
facilitan las acciones de conservación en ese ambiente. Por estos motivos, a menudo se ha considerado a las aves como un modelo adecuado para
describir los patrones de distribución de grupos
menos conocidos o difíciles de monitorear.
El conteo de aves, los censos periódicos o el uso de
redes de niebla permite no sólo obtener información del estado de ese ambiente, sino también,
obtener información acerca de su propia diversidad, sus signos reproductivos, movimientos, proporción de edades y sexo, reclutamiento de juveniles y fidelidad de sitio, entre otras. Esta información podrá ser luego utilizada en programas de
conservación y educación ambiental.
Un ejemplo concreto. Las aves y el cambio
climático.
Uno de los impactos ambientales negativos más
notorios de estos últimos tiempos es el recalentamiento global. Los cambios en el comportamiento
de las aves nos alertan sobre los efectos de esta
perturbación.
Las migraciones son una estrategia común en
aves. Las especies migratorias alternan épocas de
reproducción y reposos en distintas regiones, desplazándose entre ellas de acuerdo a la variabilidad
de horas luz, temperatura y disponibilidad de alimento. Una migración exitosa depende de mecanismos complejos de comportamiento que, a su
vez, están determinados por factores fisiológicos
endógenos. Las aves migratorias deben ser capaces de sincronizar sus eventos migratorios con los
cambios estaciónales en las diferentes áreas geográficas, sobre todo aquellas especies que recorren
grandes distancias.
Los cambios en la estacionalidad no sólo están
ligados a cambios en la temperatura, sino que fundamentalmente se relacionan con la disponibilidad
de alimento. Por lo que cualquier cambio en estas
condiciones afectará inevitablemente la supervivencia de cualquier organismo.
Las especies migratorias están respondiendo a los
cambios climáticos. Los inviernos más cálidos permiten a las aves permanecer más tiempo en su
áreas de reposo, retrazando su partida hacia las
áreas reproductivas. Pero esta permanencia aumenta la competencia por los recursos con aquellas especies que son residentes, estableciéndose
nuevas relaciones entre especies que no solían ser
competidoras. Lo mismo sucede con la sobrepermenecia en las áreas de reproducción. La perdida
de estacionalidad, provocada por el recalentamiento global, está privando a las aves de una de las
señales ambiental necesarias para iniciar sus migraciones, y el permanecer más tiempo en un sitio
puede significar que el alimento disponible no sea
suficiente.
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