REVISTA PLACER Nº1.pdf

Vista previa de texto
PLACER
PLACER
“Esa vana costumbre que inclina al sur”
Pocos personajes de la Historia Universal se atreverían con frases del tipo: “¿Beethoven? Es desordenado, no me gusta”; o: “La ópera es algo disparatado”; o (sin hacer demasiados amigos
en su tierra): “Gardel ha hecho del tango algo llorón y sentimental”. Pero ya sabemos cómo era
Jorge Luis Borges cuando emitía estos juicios, disparaba a la controversia, anhelaba el debate,
exploraba justificaciones que derrocaran su clarividencia y academicismo… Lo cierto es que
pocas veces lo lograba. Porqué el escritor argentino fue con la música (igual que con las letras)
un explorador incansable, luchando muchas veces con su sinceridad inexorable. Por otra parte,
su integridad le permitía alabar tanto el tango más “compadrito” y suburbial, el de la “guardia
vieja”, como a los Rolling Stones o a Pink Floyd; desde Piazzolla hasta Brahms, pasando antes
por la música folclórica griega o japonesa, con igual devoción.
Pero no es éste el único aspecto con el que se puede relacionar a Borges y el mundo de la música. De esta forma, la obra del maestro argentino ha inspirado a muchos compositores de varios
géneros. Entre ellos podemos destacar a Carlos Gustavino, que puso música a “milonga para
dos hermanos”; a Jairo, que le dedicó un concierto entero a sus poemas en 1976; a Susana
Rinaldi que lo hizo en el mítico Olimpia de París; y hasta al incombustible Pedro Aznar. Pero sin
lugar a dudas, cabe destacar su relación con Astor Piazzolla (incluso a pesar de que después de
un tiempo el célebre bandoneonista no quisiera ni oír hablar del escritor). En 1965, Astor Piazzolla y Jorge Luis Borges se unieron para crear juntos “El tango”, un disco en el que participaron
el quinteto de Piazzolla, Edmundo Rivero y Medina Castro. El disco incluye varias milongas y
tangos en los que el texto son poemas de Borges; por ejemplo la primera versión de “1964”.
La unión artística de estos dos genios pareció significar, en su momento, una proeza imposible,
de resultados maravillosos en el aspecto artístico: la enorme poesía borgiana y el impresionante
talento creador de Piazzolla. Pero por otra parte, durante el proceso ocurrieron algunos malentendidos, ciertas incomprensiones, que acabaron con la increíble e inaudita sociedad aún antes
de la salida al público del LP. La ruptura generó una enorme controversia cuando se presentó el
disco, una lucha fraticida entre los seguidores de uno y otro para atribuir el mérito de la obra,
de forma que el disco no tuvo demasiada aceptación cuando llegó al mercado, e incluso estuvo
descatalogado muchos años (cabe destacar que, en esa época, los contratos con las discográficas no estipulaban su difusión o publicidad). Borges se limitó a decir que ni a él ni a su madre le
gustaba la música que Piazzolla había puesto a los textos… Porqué no es tango –dijo que pensó
doña Leonor, la madre del poeta –sino más bien samba brasileña. Por su parte, el compositor
replicó descalificándolo, llamándolo “sordo” e “ignorante”, defectos a los que un cuarto de siglo después, sin dejar de reconocerlo como “mago de las letras”, agregó el de ser “un hombre
autoritario, hasta prepotente en algunas cosas”. “Astor pianola” o “el cegato” fueron los motes
que se pusieron uno al otro entre sus íntimos. Sin embargo, esta anécdota no puede borrar el
producto que dejaron. Más bien demuestra el carácter vanidoso y atronador de estos genios,
que los llevaban a estos dictámenes definitivos y sentenciosos. Si logramos obviar este final nos
queda la obra, un maravilloso acto de intraculturalidad, de connivencia y de empatía, que se
llama “El tango”, y que lleva la firma de estos dos grandes de la Historia Universal.
En definitiva, es posible establecer un vínculo entre Borges y la música, que aquí se ha revisado
de forma somera. Quizás unos ejemplos (El Tango; Milonga de Manuel Flores; Milonga para
Jacinto Chiclana) nos sirvan para demostrar lo que arriba explicamos, no para aclarar (como
le gustaría al maestro) qué sentido tiene la música, sino más bien para demostrar qué impronta
dejó él en este arte.
Borges,
Jorge Luis,
Jorge y Luis
Reyes de Inglaterra y Francia
(ver la Encyclopaedia Britannica)
