TEXTO 2.3 Beauvoir por Amelia ValcaÌrcel.pdf

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homólogos hayan hecho o hagan es valioso, respetable
o importante. Me pertenece esencialmente. Y lo que no
sea esto, lo Otro, está bajo sospecha, es inane o
menospreciable. En la visión de Le Doeuff existe una
guerra
palpable
contra
las
mujeres
que
con
sus
prácticas solidifica día a día la exclusión en todas
sus formas, por alto que algunas hayan podido llegar.
El "techo de cristal" no tiene trazas de romperse
porque es sólo el nivel superior de un macroconjunto
de conductas y discursos: conductas que rebajan y
excluyen; discursos que validan tales conductas. Tal
guerra
es
endémica
y
no
es
de
ahora.
Le
Doeuff
ilumina uno de sus frentes, el saber, y su selección,
siempre parcial por androcéntrica, de importancia.
Acusa a Beauvoir de no haberse tenido a sí misma por
lo que era, una Maestra, y, por el contrario, entrar
en un proyecto ajeno, el de Sartre, que consideró,
sin razones de peso, mejor y más centrado que el
suyo.
Por
falta
de
visión
o
de
coraje,
piensa,
Beauvoir se quedó en "escritora" y Sartre se elevó a
las cimas de "filósofo"[26]. Y como en este cercano y
relevante caso, ocurre de contínuo con la sabiduría
femenina: es interpretada en clave secundaria. Por lo
mismo
su
aparición
"principio
de
y
existencia
identificación"
deja
que
incólume
preside
el
las
exclusiones del cada día.
Repito, no parece tan diferente lo que Le Doeuff
denomina
"principio
de
identificación"
de
lo
que
Beauvoir llamó Otreidad y el feminismo de los setenta
