TEXTO 2.3 Beauvoir por Amelia ValcaÌrcel.pdf

Vista previa de texto
pide que se convierta en objeto" y ella, normalmente,
no ha plantado cara y dientes a tal petición: está
demasiado
atada,
atemorizada,
demasiado
como
lo
está
disuadida,
la
demasiado
conciencia
esclava
hegeliana que opta por la vía del temor porque se
sabe frágil y desea conservar la vida. Cada mujer,
espontáneamente,
como
sujeto
que
es
un
existente,
"opta por ser un individuo completo, un sujeto y una
libertad ante quien se abren el mundo y el futuro; si
esta elección se confunde con virilidad es en la
medida en que la feminidad significa en nuestros días
mutilación"[17]. El sexo femenino entero está limitado
por el conjunto completo del patriarcado. La rebelión
individual, cuando se produce, se malinterpreta. "Es
muy natural que la futura mujer se indigne de las
limitaciones que le impone su sexo.. no se trata de
saber por qué las rechaza; el problema es más bien
entender por qué las acepta"[18]. Y en buena parte ello
se debe no sólo al enorme poder de disuasión del
patriarcado,
simbólicas,
leyes,
sino
costumbres,
probablemente
moral
también
y
a
formas
que
un
individuo en solitario no puede establecer una rutina
de rebelión. Aunque este último apunte sea mío, -y
además no sea el caso de desarrollarlo ahora con
mayor amplitud- ello no quita que quepa encastrarlo
en la lógica argumentativa de Beauvoir. Escribe: "Las
mujeres
nunca
han
constituido
una
casta
que
establezca con la casta masculian en pie de igualdad
intercambios y contratos"[19]. No se han presentado
