TEXTO 1.8. Mary Wollstonecraft y VindicacioÌn de los Derechos de la Mujer. Rosa Cobo.pdf

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Serie de Documentos de Análisis
Sin embargo, el siglo XVIII supone un punto de inflexión en estos discursos,
pues la idea de igualdad se irá construyendo lentamente como el principio político
articulador de las sociedades modernas y como el principio ético que propone que la
igualdad es un bien en sí mismo y hacia el que deben orientarse todas las relaciones
sociales. La idea de igualdad reposa sobre la de universalidad, que a su vez es uno de
los conceptos centrales de la modernidad. Se fundamenta en la idea de que todos
los individuos poseemos una razón que nos empuja irremisiblemente a la libertad,
que nos libera de la pesada tarea de aceptar pasivamente un destino no elegido y
nos conduce por los sinuosos caminos de la emancipación individual y colectiva. La
universalidad abre el camino a la igualdad al señalar que de una razón común a todos
los individuos se derivan los mismos derechos para todos los sujetos. El universalismo
moderno se fundamenta en una ideología individualista que defiende la autonomía y
la libertad del individuo, emancipado de las creencias religiosas y de las dependencias
colectivas.
El paradigma de la igualdad es la respuesta a la rígida sociedad estamental de
la Baja Edad Media. Defiende el mérito y el esfuerzo individual y abre el camino a la
movilidad social. Y no sólo eso, pues también fabrica la idea de sujeto e individuo como
alternativa a la supremacía social de las entidades colectivas que eran los estamentos.
Esta potente idea ética y política de inmediato es asumida por algunas mujeres en
sus discursos intelectuales y en sus prácticas políticas. El resultado de todo ello es la
construcción de un incipiente feminismo que se alejará de la queja como elemento
central del ‘memorial de agravios’ y asumirá la ‘vindicación como la médula política
básica del discurso feminista’.
La vida de Wollstonecraft coincide con la Revolución Francesa y con la Revolución
Industrial británica, “la doble hoja que abrió definitivamente la puerta de la modernidad
en Occidente”2. El discurso intelectual de esta autora se forja dentro de las fronteras
marcadas por el pensamiento racionalista ilustrado, al que tan activamente se había
adherido el círculo de los radicales. El pensamiento de esta escritora brota de una
doble y firme convicción: de un lado, desde el punto de vista epistemológico, en la
existencia de una razón repartida universalmente entre todos los seres humanos; y
de otro, desde el punto de vista político, en la creencia de que la igualdad es el lugar
en el que desemboca cualquier razón moral. Mary Wollstonecraft es una intelectual
ilustrada que pondrá a la ilustración contra las cuerdas al vindicar para las mujeres
aquellos derechos naturales que los pensadores contractualistas habían definido en
la teoría como propios de la humanidad entera y en la práctica como exclusivos de los
varones, tal y como ha señalado anteriormente Celia Amorós.
La biografía de Mary Wollstonecraft puede ser explicada a partir de la profunda
coherencia que hay entre su vida y su obra. Experiencia y conocimientos se funden
en una biografía plena de pasión ética e intelectual por el destino de las mujeres.
Señala Isabel Burdiel con gran acierto que uno de los aspectos más característicos
de la biografía de la autora británica fue su capacidad de pensarse a sí misma,
2
BURDIEL, ISABEL, “Introducción”, en Vindicación de los derechos de la mujer, Cátedra, col. Feminismos, Madrid,
1994; p.23.
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