TEXTO 1.8. Mary Wollstonecraft y VindicacioÌn de los Derechos de la Mujer. Rosa Cobo.pdf

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Serie de Documentos de Análisis
La pensadora británica pone en cuestión la capacidad de observación selectiva de
Rousseau: “Probablemente yo he tenido la oportunidad de observar más niñas en
su infancia que Jean Jacques Rousseau. Puedo recordar mis propios sentimientos
y observado a mi alrededor con detenimiento”22. Este texto de Wollstonecraft es
una interpelación directa a su pensamiento: si Rousseau mira a su propio corazón
y ve dos naturalezas, Wollstonecraft mira hacia sus sentimientos y sólo ve una
naturaleza común para los dos sexos; y si Rousseau mira a su alrededor y ve dos
modos de comportarse, Mary contempla dos socializaciones generizadas sobre
una naturaleza única. Hay que señalar que cuando Wollstonecraft se adentra por
los complicados caminos de la educación transita entre argumentos filosóficos y
sociológicos. Por decirlo de otra manera, en ocasiones sociologiza sus reflexiones
sobre educación.
La autora inglesa desenmascara esta operación y denuncia que esa naturaleza
de la que habla Rousseau no es natural sino fabricada por el propio filósofo para
legitimar la subordinación social de las mujeres en la sociedad que sueña, no sólo
Rousseau, sino la emergente burguesía liberal. En otros términos, los discursos de
la inferioridad, -y el de Rousseau es uno de los más desarrollados de la ilustración-,
sostienen que la subordinación de las mujeres es el resultado de la ontología
femenina, mientras que Wollstonecraft, y el pensamiento de la igualdad, señala
que la necesidad de que las mujeres ocupen espacios sociales subordinados a los
varones es lo que empuja a los pensadores patriarcales y misóginos a fabricar un
concepto de naturaleza femenina inferior a la masculina. Sólo así se podrá legitimar
una subordinación en un mundo regulativo de igualdad.
Sofía es la gran metáfora que utiliza el misógino para representar el gran sueño de
la burguesía dieciochesca al tiempo que se constituye en símbolo de las afiliaciones
horizontales de los varones de todas adscripciones ideológicas de la modernidad.23
Tanto los varones conservadores como los liberales o los más radicales, como
el propio Rousseau, pueden suscribir la alegoría que es Sofía, pues ésta es la
representación alegórica del nuevo modelo de mujer de la modernidad: sumisa
al marido y a la opinión pública; casta y modesta; y completamente dedicada a
la maternidad y a los cuidados del esposo. En definitiva, Rousseau, junto a otros
filósofos ilustrados, define la nueva normatividad femenina y el nuevo modelo de
familia patriarcal sobre la base de la domesticidad de las mujeres.
Wollstonecraft dirá que Sofía, el personaje rousseauniano “es sin duda cautivador,
aunque me parece enormemente artificial”24. La autora británica explica que Sofía
es un esquema ideal de mujer que habita en las ensoñaciones de Rousseau pero
que carece de realidad histórica. Pero Mary Wollstonecraft no critica la metáfora
que es Sofía por el hecho de ser una abstracción, sino porque es el símbolo más
acabado del sueño patriarcal de la mujer doméstica. La artificialidad del esquema
femenino es una de las reiteradas críticas de Wollstonecraft: “pero se ha erigido
22 WOLLSTONECRAFT; p. 162.
23 AMSTRONG, NANCY. Deseo y ficción doméstica, Cátedra, col. Feminismos, Madrid, 1991.
24 WOLLSTONECRAFT, MARY, op. cit.; p. 136.
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