TEXTO 1.8. Mary Wollstonecraft y VindicacioÌn de los Derechos de la Mujer. Rosa Cobo.pdf

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Rosa Cobo Bedia
culturalmente construido, de las diferencias de valor y función entre los sexos”20.
Dicho en otros términos, Wollstonecraft analizará la educación del Antiguo
Régimen como un arma peligrosa e inmoral de los hombres para oprimir a las
mujeres y reclamará una educación orientada a llenar de contenido moral a esos
seres racionales que son las mujeres.
En este libro, Wollstonecraft hace una crítica razonada e inteligente a aquellos
pensadores que conceptualizan la naturaleza femenina como inferior a la masculina
y que, en consonancia con ello, postula la exclusión de las mujeres de los derechos
civiles y políticos. Entre los autores que tienen un pensamiento misógino y patriarcal,
la autora británica escoge a Rousseau. Éste no es un filósofo elegido al azar por
Wollstonecraft, por el contrario, la causa de su elección reside en la relevancia del
pensamiento rousseauniano respecto a la formación de nuevo ideal de feminidad y
de la nueva familia patriarcal. Y es que en el filósofo ginebrino se complementan el
sesgo patriarcal y el sesgo misógino como los dos pilares sobre los que se asienta el
más amplio y desarrollado discurso de la inferioridad de las mujeres en el siglo XVIII,
aunque siempre disfrazado de la teoría complementaria de los sexos.21 Sin embargo,
hay que señalar que la autora inglesa no critica exclusivamente a Rousseau sino
también a cuantos escritores habían conceptualizado un modelo de mujer artificial,
débil e inferior al varón.
Mary Wollstonecraft elige uno de los libros fundamentales del ginebrino, el gran
tratado de educación del siglo XVIII, Emilio, y muy especialmente su capítulo V, en
el que Rousseau utiliza el recurso de un personaje de ficción, Sofía, para explicar
lo que él denomina la verdadera naturaleza de la mujer, que no es otra cosa que
el nuevo modelo de normatividad femenina que tan funcional es a la nueva clase
política emergente: la burguesía. Para lograr este objetivo nuestro filósofo transita
con habilidad, en un juego ya recurrente, entre el ‘ser’ y el ‘deber ser’, pues pese a
que está fabricando un nuevo esquema de mujer ideal, él mismo lo presenta como
la verdadera ontología femenina. De modo, que Sofía aparece con una naturaleza
inferior a la de Emilio y en consecuencia con un lugar social subordinado, pese a
que Rousseau había explicado en numerosas ocasiones a lo largo de su obra, el
carácter socialmente construido de todas las instituciones y de todas las relaciones
sociales. Y no sólo eso, pues el misógino había subrayado con precisión y claridad
la igualdad como un ‘rasgo’ natural del estado de pura naturaleza. Tras repetir esta
argumentación ad infinitud, hace una operación que consiste en aislar a las mujeres
y sacarles de su carácter históricamente constituido y devolverles a un estado pre
social que establece la desigualdad entre los sexos. Las quiebras epistemológicas y
políticas son tan visibles que Mary las hará estallar en mil pedazos. De hecho, una
parte de Vindicación de los derechos de la mujer está consagrada precisamente a
eso, a mostrar las groseras incoherencias del más radical de los pensadores de la
ilustración.
20 BURDIEL, ISABEL, “Introducción”, op.cit.; p. 59.
21 COBO, ROSA. Fundamentos de patriarcado moderno, Jean Jacques Rousseau, Cátedra, col. Feminismos, Madrid,
1995.
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