TEXTO 1.8. Mary Wollstonecraft y VindicacioÌn de los Derechos de la Mujer. Rosa Cobo.pdf

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Rosa Cobo Bedia
la estructura artificial con tanta habilidad, que parece necesario atacarla de modo
más detallado y aplicarme a ello y yo misma”25.
Para Mary Wollstonecraft, el principal error de Rousseau radica en que analiza
las costumbres y los hábitos de las mujeres como si fuesen innatos o facultades
naturales. El misógino no tiene en cuenta que, desde que nacemos, nuestros
gustos están socialmente dirigidos y que esta socialización dirige a las niñas hacia
la coquetería y el artificio: “En resumen, se las trataba como mujeres casi desde su
mismo nacimiento, y oían halagos en lugar de instrucciones. Con este debilitamiento
mental, se suponía que la Naturaleza había actuado como una madrastra cuando
formó esta idea tardía de la creación”26.
La principal crítica de la autora británica a Rousseau consiste en poner de
manifiesto que la mujer natural rousseauniana es, en realidad, la propuesta que
hace Rousseau a su época sobre el lugar que se debe asignar a las mujeres en la
sociedad que se está gestando. La operación del ginebrino, a juicio de la autora
inglesa, es la siguiente: primero establece los deberes de cada sexo y, después,
sobre dichos deberes construye las inclinaciones naturales: por tanto su concepto
de naturaleza es una impostura y una trampa para las mujeres. Para Wollstonecraft,
el sometimiento a causa de las costumbres y los hábitos sociales ha construido
una segunda naturaleza que Rousseau confunde con la verdadera naturaleza de las
mujeres. A este respecto, explicará: “Sus historias ridículas que tienden a probar que
las niñas se preocupan de sus personas por naturaleza, sin dar ninguna importancia
al ejemplo diario, están por debajo del desprecio”27.
En el capítulo II de Vindicación, Wollstonecraft pone de manifiesto que la
educación de las niñas consiste en hacerlas dependientes y que cuando ello se
ha conseguido se decreta que la dependencia es natural. En el mismo sentido,
critica la opinión de Rousseau, quien dice que los gustos en el juego de los
niños y las niñas demuestran su naturaleza diferente. A este respecto, señala
Wollstonecraft que los niños y las niñas jugarían juntos los mismos juegos si la
distinción de los sexos no se les inculcara antes de que la naturaleza hubiese
marcado las diferencias.
El argumento de Rousseau respecto a que la superioridad del varón descansa en su
mayor fuerza física en tanto que ley inmutable de la naturaleza es respondido por
Wollstonecraft como una alucinación de la razón rousseauniana. La autora inglesa
razona de la siguiente manera: si todos somos hijos de Dios no es racional pensar
que la mitad de los hijos esté sometida y oprimida por la otra mitad. Para ella,
hombres y mujeres componen una única especie humana.
Uno de los imperativos que a juicio de Rousseau son imprescindibles en la educación
de las mujeres, es la obediencia al esposo, que debe ser inculcada con un vigor
inflexible. Esta la obediencia al esposo debe ser completada con la sumisión a la
25 Ibídem; p. 215.
26 Ibídem; p. 221.
27 Ibídem; p. 162.
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