la tiranc3ada de la falta de estructuras1.pdf

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contra la mujer, aunque por lo menos ésta se ha hecho más difícil. Dado
que los grupos del movimiento no han tomado decisiones concretas
respecto de quien debe ejercer el poder en su seno, los criterios que se
siguen difieren de uno a otro punto del país, los cuales responden por
ejemplo, en la primera etapa del movimiento, el matrimonio era
normalmente un pre-requisito para participar en la élite informal.
Es decir, de acuerdo con las enseñanzas tradicionales las casadas se
relacionan fundamentalmente entre sí, considerando que las solteras son
un peligro excesivo como amigas íntimas. En muchas ciudades el criterio
fue matizado incluyendo en la élite exclusivamente a aquellas que
estaban casadas con hombres de la nueva izquierda. Esta norma
encierra algo más que la simple tradición, ya que los hombres de la nueva
izquierda tienen normalmente acceso a recursos que el movimiento
necesitaba a través de los hombres, en vez de por sí solas. Con el
transcurso del tiempo el movimiento ha cambiado y el matrimonio ha
dejado de ser un criterio universalmente válido para la participación real,
si bien todas las élites informales adoptan normas por las que sólo pueden
pasar a ser miembros mujeres que tienen determinadas características
materiales o personales. Estas normalmente son: procedencia de clase
media (a pesar de toda la retórica existente sobre relacionarse con la
clase trabajadora), estar casada; no estar casada pero vivir con alguien,
ser o pretender ser una lesbiana, tener entre 20 y 30 años, haber
estudiado en la universidad o tener al menos cierto nivel educativo, ser
marginal y no ser demasiado marginal tener una postura política o
reconocimiento de progre tener hijos o, cuando menos, que a uno le
gusten los niños, no tener hijos, tener una personalidad en cierta manera
femenina con características tales como ser agradable vestirse de forma
adecuada (bien sea de forma tradicional o con un estilo moderno) etc.,
