la tiranc3ada de la falta de estructuras1.pdf

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y naturaleza de su estructura formal. Si existen dos o más redes de amigas,
tal vez éstas compitan entre sí por el poder en el grupo, creando de esta
forma tracciones; también puede ocurrir que una de las tracciones
deliberadamente abandone la competición dejando a la otra como élite
del grupo.
En un grupo estructurado coexisten normalmente dos o más redes de
amigas que compiten entre sí por el poder formal. Podría considerarse
que ésta es la situación más sana, ya que los miembros restantes pueden
actuar de árbitros entre los dos grupos que compiten por el poder y, de
esta forma plantear determinadas exigencias a aquellos con los que se
alían temporalmente. El carácter inevitablemente elitista y exclusivista de
las redes de comunicación informal entre amigas no es una peculiaridad
del movimiento feminista ni un fenómeno nuevo para las mujeres. Este tipo
de relaciones informales han servido durante siglos para excluir a las
mujeres de participar en grupos integrados de los que eran parte. En
cualquier profesión u organización estas redes han creado una
mentalidad de grupo cerrado al igual que los lazos de compañero de
colegio han impedido con eficacia que las mujeres (alguna) como grupo
(así como algunos hombres aislados) tuvieran acceso igualitario a los
recursos de poder o a un reconocimiento social.
Gran parte del esfuerzo de los movimientos feministas del pasado ha
estado dirigido a formalizar las estructuras de decisión y los procesos de
selección con objeto de facilitar el ataque directo contra los mecanismos
de exclusión de las mujeres, pero no ha tenido lugar dentro del propio
Movimiento Feminista porque inconscientemente se plantea que todas
son mujeres (en teoría todas iguales, una clase). Como bien sabemos,
estos esfuerzos no han impedido la persistencia de la discriminación
