Feminismo y marxismo, un matrimonio mal avenido.pdf


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PAPERS DE LA FUNDACIÓ/88

práctica opresiva, y en la que la mujer no siga soportando tanto las falsas como las
concretas libertades del hombre.

1

El derecho inglés, a menudo en los términos “marido y mujer son una sola cosa, y esta cosa es el
marido”, mantenía que “por el matrimonio, marido y mujer son una sola persona ante la ley, es decir, que
la existencia legal de la mujer queda en suspenso durante el matrimonio o al menos es incorporada y
consolidada en la del marido”, I. Blackstone, Commentaries, 1765, pp. 442-445, citado en Kenneth M.
Davidson, Ruth B. Ginsburg y Herma H. Kay, Sex based discrimination, St. Paul (Minnesota), West
Publishing Co., 1974, p. 117.
2
Friedrich Engels, The origin of the family, private property and the State, con una introducción de Eleanor
Burke Leacock, Nueva York, International Publishers, 1972 (El origen de la familia, la propiedad privada y
el Estado, en Marx y Engels, Obras escogidas, 2 vols., Madrid, 1975, II, pp. 177-345).
3
Friedrich Engels, The condition of the working class in England, Stanford (California), Stanford University
Press, 1958; véanse especialmente páginas 162-66 y 296 (La situación de la clase obrera en Inglaterra,
en Obras de Marx y Engels, vol. 6, Barcelona, Crítica, 1978).
4
Eli Zaretsky, “Capitalism, the family and personal life”, Socialist Revolution, núms. 13/14 (enero-abril de
1973, pp. 66-125) y 15 (mayo-junio de 1973, pp. 19-70). Véase también Zaretsky, “Socialist politics and
the family”, Socialist Revolution (ahora Socialist Review), 19, enero-marzo de 1974, páginas 83-98, y
Capitalism, the family and personal life, Nueva York, Harper & Row, 1976 (Familia y vida personal,
Barcelona, Anagrama, 1978). En la medida en que afirman que sus análisis están relacionados con la
mujer, Bruce Brown, Marx, Freud and the critique of everyday life, Nueva York, Monthly Review Press,
1973 (Marx, Freud y la crítica de la vida cotidiana, Buenos Aires, Amorrortu, 1975), y Henri Lefebvre,
Everyday life in the modern world, Nueva York, Harper & Row, 1971 (La vida cotidiana en el mundo
moderno, Madrid, Alianza, 1972), pueden ser incluidos en el mismo grupo que Zaretsky.
5
En esto, Zaretsky sigue los pasos de Margaret Benston (“The polical economy of women’s liberation”,
Monthly Review, vol. 21, 4, septiembre de 1969, pp. 13-27 (“La economía política de la liberación de la
mujer”, en María José Ragué, comp., Hablan las Women’s Lib, Barcelona, Kayrós, 1972)), quien hace de
la tesis de que la mujer mantiene con el capitalismo una relación diferente que el hombre la piedra angular
de su análisis. Afirma que la mujer en el hogar produce valores de uso, y el hombre en el mercado de
trabajo, valores de cambio, y califica el trabajo de la mujer de precapitalista (y descubre en el trabajo
común a todas las mujeres la base de su unidad política). Zaretsky se basa en esta diferencia esencial
entre el trabajo del hombre y el de la mujer, pero los califica a ambos de capitalistas.
6
Zaretsky, “Personal life”, I, p. 114.
7
Mariarosa Dalla Costa, “Women and the subversion of the community”, en Mariarosa Dalla Costa y
Selma James, The power of women and the subversion of the community, Bristol, Falling Wall Press,
1973 (“Las mujeres y la subversión de la comunidad”, en El poder de la mujer y la subversión de la
comunidad, México, Siglo XXI, 1975).
8
Es interesante señalar que en el artículo original (citado en nota 7 supra) Dalla Costa sugiere que el
pago de un salario por el trabajo doméstico no hará sino institucionalizar el papel de la mujer como ama
de casa (pp. 32, 34), pero en una nota (nota 16, pp. 52-53) explica la popularidad de la reivindicación y su
uso como instrumento para lograr una toma de conciencia. Desde entonces ha apoyado activamente la
reivindicación. Véase Dalla Costa “A general strike”, en Wendy Edmond y Suzie Fleming, comps., All
work and no pay: women, housework and the wages due, Bristol, Falling Wall Press, 1975.
9
El texto del artículo dice así: “Tenemos que dejar claro que, dentro del salario, el trabajo doméstico no
sólo produce valores de uso, sino que es esencial para la producción de plusvalor” (p.31). La nota 12 dice
así: “Lo que queremos decir es precisamente que el trabajo doméstico, en cuanto trabajo, es productivo
en el sentido marxiano de la palabra, es decir, produce plusvalor” (p. 52, subrayado en el original). Que
nosotras sepamos, esta reivindicación no ha sido planteada nunca de forma más rigurosa por el grupo
que reclama un salario para el trabajo doméstico. Sin embargo, los marxistas han respondido
profusamente a la reivindicación.
10
La bibliografía sobre el debate incluye los nombres de Lise Vogel, “The earthly family”, Radical America,
vol. 7, 4/5, julio-octubre de 1973, pp. 9-50; Ira Gerstein, “Domestic work and capitalism”,Radical America,
vol. 7, 4/5, julio-octubre de 1973, páginas 101-128; John Harrison, “Political economy of housework”,
Bulletin of the Conference of Socialist Economists, 7, invierno de 1973 (“Economía política del trabajo
doméstico”, en AA.VV., El ama de casa bajo el capitalismo, Barcelona, Anagrama, 1975); Wally
Seccombe, “The housewife and her labour under capitalism”, New Left Review, 83, enero-febrero de
1974, pp. 3-24 (“El trabajo doméstico en el modo de producción capitalista”, en El ama de casa bajo el

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