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La verdad sobre el Fondo Indígena, Un modelo “vicioso” de gestión pública
para esa provincia, gestionados por Huanca,
llegaban a medias o no se entregaban.”
Tipo 5 de mal manejo: Proyectos Oligárquicos.
Son proyectos orientados a beneficiar a
camarillas de poder que lucran con las comisiones (comúnmente llamadas coimas), lo
que supone que los indígenas y campesinos
de base quedan desatendidos. En este particular tipo de proyectos, queda demostrado
que la política oficialista se convierte en el
principal espacio de acumulación privada de
capital. La mejor manera de enriquecerse es
copando cargos públicos, participando en
licitaciones públicas amañadas y/o recibiendo comisiones ocultas.
Ejemplo 6:
“Una dirigente del MAS pagó la chicha
que se consumió en su matrimonio con plata
del Fondo Indígena. Es una alta dirigente,
muy cercana a Evo Morales”.35
“Una dirigente de la Bartolinas obtuvo
presupuesto para ejecutar proyectos de enseñanza de la lengua rusa en el campo. Los
campesinos fueron supuestamente capacitados para hablar en ruso. Uno va por ahí y no
saben la mayoría qué es ruso”.36
“Era tan dispendiosa la entrega de recursos, que muchos proponentes decidían cambiar sus proyectos sin mucho trámite: 285 de
ellos propusieron ‘cambio de nombre’. Uno
pasó de ‘producción sostenible de plátano,
yuca, maíz y arroz’ a ‘instalación de criadero
de pacú’, de acuerdo a un acta notariada
publicada por Página Siete, que establece que
la exministra autorizaba todas esas irregularidades. O sea que los dirigentes un día proponían ‘producción de arroz¡ y, como ya otros
lo habían hecho, cambiaban el texto del plan
¡y escribían allí ‘criadero de pacú’”!37
Tipo 6 de mal manejo: Proyectos
Extravagantes. Son proyectos carentes de
todo sentido. Tiene cierto grado de comicidad lo estrafalarios que pueden llegar a ser
algunos proyectos (o lo poco imaginativos
que han sido algunos dirigentes para disimular el desfalco). Consolida esta llamativa
orientación de los proyectos la declaración de
la dirigente Ancieta, secretaria Ejecutiva de
las Bartolinas, quien reconoció que los técnicos que pusieron en el Fondo apoyaban económicamente a las organizaciones sociales,
según “su cariño”. No hay dudas que es un
sinceramiento escasamente convencional.
El “cierre de oro” del Fondo:
no sujeto a la Ley Safco, sin proyectos
con diseño y sin supervisión
Además de los “errores” analizados, existieron problemas de fondo en el manejo gerencial del Fondo Indígena. Aunque los proyectos no hubiesen sido observados (y hubiese
primado la más absoluta eficiencia), las condiciones de partida fueron y siguen siendo
perversas.
En primer lugar, los recursos del Fondo
Indígena no estuvieron ni están bajo el control de la Ley SAFCO. Se manejan con una
lógica de autarquía administrativa. Vale decir,
se parte una situación de “flexibilidad” máxima en el uso de los recursos públicos.
En segundo lugar, no se respetó el Manual
de Aprobación de Proyectos del mismo
Fondo Indígena que exige que en cada proyecto presentado se estipule la cantidad de
beneficiarios, la factibilidad de la propuesta
y/o el presupuesto, entre otros datos técnicos
que fueron mayormente pasados por alto. No
35 Entrevista con informante clave del 8 de enero de 2016.
36 Ibid.
37 Raúl Peñaranda, “Evo y Álvaro, responsables políticos del Fondioc”, en Página Siete del 14 de enero de 2016.
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