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La verdad sobre el Fondo Indígena, Un modelo “vicioso” de gestión pública
técnicos de menor rango jerárquico. Nada
más falso. Y es esa falsedad la buscamos clarificar con este informe.
Orden del presente informe
Un primer acápite de este trabajo pone sobre
el tapete las principales argumentaciones que
vienen profiriendo los gobernantes a la cabeza de Evo Morales respecto a lo sucedido.
Es imprescindible comentar los principales contenidos de las tesis propaladas por políticos, gestores públicos e intelectuales afines
al MAS. Lo es en la medida que sus argumentos son verdaderamente falaces como se verifica en la mayor parte de los casos.
Un segundo acápite realiza un breve
recuento histórico de los “errores” que caracterizaron el manejo del Fondo desde 2006 a la
fecha. Lo hacemos apelando a lo que es y
debería ser un “modelo virtuoso de gestión
pública”, frente a lo visto en la administración
del fondo, ejemplo notable precisamente del
modelo contrario: el “modelo vicioso de gestión pública”. El primer modelo de gestión
pública está orientado al bien común mientras
el segundo modelo lo está al bien privado.
El tercer y cuarto acápites son los acápites
más relevantes en la medida que exhiben las
cifras de los delitos cometidos en una doble
secuencia: uno, se analizan los datos sobre los
recursos transferidos a cuentas privadas (tercer acápite); y dos, se hace lo propio con los
recursos que han sido utilizados para llevar a
cabo los proyectos de supuesto beneficio de
las organizaciones campesinas e indígenas que
componen el Fondo (cuarto acápite).
En un quinto acápite se revisan la información más relevante publicada en los
medios y se intenta, a partir de ella, compren-
der si es que el problema de corrupción en el
Fondo es un asunto técnico menor o es un
asunto que posiblemente involucra a autoridades de la más alta jerarquía del gobierno
presidido por Evo Morales.
Finalmente, con base a lo expuesto se
vuelve, en un último acápite de reflexiones de
cierre, al primer acápite que exponía los argumentos esgrimidos por los principales portavoces del “proceso de cambio”. La intención
es ya, con la diversidad de elementos analizados a lo largo del Informe, corroborar la exactitud de las mismas. Vale decir, mostrar que los
argumentos puestos sobre el tapete por Evo
Morales, Álvaro García y algunos de sus principales ministros son errados.
Una de las dificultades es que no hay un
archivo centralizado que nos permita contar
con documentación real. Peor aún, el
Contralor General del Estado, Gabriel Herbas
reveló que no existe documentación. “La
falta de documentación del Fondo Indígena
no ha permitido hacer el control externo posterior como debería realizarse”, dijo entonces
la autoridad”.4 De ese modo, las diferencias
de datos exhibidas en este trabajo no son atribuibles a descuido alguno, sino a la existencia de fuentes no siempre coincidentes:
• El informe de la Contraloría (Gabriel
Herbas).
• El informe de la Interventora (Lariza
Fuentes).
• El informe de los fiscales (usado por el
senador Óscar Ortiz).
• La información detallada y exhaustiva
del diputado Rafael Quispe y el abogado
Eduardo León.
• La información del libro Fondo Indígena,
La gran estafa (compilado por Manuel
Morales).
• La información de la prensa.
4 Ambas declaraciones se encuentran en el libro de Manuel Morales Álvarez (compilador), Fondo Indígena. La gran estafa, Editorial
Viejo Topo, La Paz, 2015, pp. 93-94. Es de ponderar la aparición de esta investigación que denuncia no sólo con valentía sino con
seriedad técnica los problemas ocurridos en el Fondo. Esta publicación no pretende duplicar sus conclusiones. Apunta a ser complementario a este primer enfoque ofrecido a los bolivianos en un aspecto fundamental: no se orienta a denunciar la corrupción como
el meollo del asunto sino el modelo de gestión pública auspiciado e impulsado por el MAS. Un modelo que aquí lo denominamos
“Modelo vicioso de gestión pública”.
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