Arquitectura domestica romana.pdf

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dimensiones, diversos en su elegancia, pero todos igualmente preciosos; aquí, cristalerías
sabiamente talladas; más allá, vajillas de impecable perfección; en otra parte, plata de
claros fulgores y oro deslumbrante; el ámbar ahuecado maravillosamente así como las
piedras preciosas, excavadas en forma de copas -en una palabra, aquí hay de todo, hasta
lo que parece imposible. Numerosos trinchadores, ataviados con espléndidos mantos,
presentaban con destreza platos copiosamente guarnecidos; y jóvenes camareros de
cabellos ensortijados, vestidos con hermosas túnicas, ofrecían continuamente vino añejo
en copas talladas cada una de ellas en una piedra preciosa"21
Las costumbres familiares con respecto al banquete han variado. El uso antiguo
indicaba que sólo los hombres se acostaran en los triclinios mientras las mujeres
permanecían sentadas. En el Bajo Imperio, las esposas y aún los niños participaban,
recostados, de los banquetes; y hasta el resto de la familia en sentido amplio, sirvientes y
esclavos tenían permitido ese derecho en ciertos días de fiesta. Sin embargo esto no debe
hacernos suponer que las recepciones se habían "democratizado", por el contrario se ha
codificado aún más la demostración de jerarquía en el banquete. Cada comensal ocupa el
lugar que su rango le otorga, a tal punto que existía un sirviente especializado, el
nomenclator para supervisar la ubicación de los invitados.
Además de la sala de comedor (tricilinio) existía otro lugar privilegiado en el que
el dueño de casa presidía determinadas reuniones, las exedras de recepción. En la casa
romana y en la griega la exedra se define como la habitación destinada a la conversación,
con asientos alrededor. No debe confundirse con su otro significado arquitectónico
construcción de planta semicircular, ábside. En la casa romana la exedra de recepción
tiene formas cuadradas o rectangulares. En general, son de menores dimensiones que el
triclinio pero igualmente amplias respecto a las demás habitaciones y cuidadosamente
decoradas. La diferencia estriba en que el triclinium se reserva para las grandes cenas, en
cambio la exedra es, de alguna manera, el despacho del paterfamilias. Cumple las
funciones del tablinum de la domus itálica tradicional. Es el lugar donde trata sus asuntos,
recibe a sus amigos, discute sobre temas culturales. A menudo los temas decorativos
aluden a estas actividades.
En las elaboradas plantas de las domus africanas surgen algunos espacios, antes
esencialmente públicos, que en el Bajo Imperio se añaden a la esfera privada: termas,
basílicas y letrinas privadas.
Desde el comienzo de la historia de Roma, las termas formaron parte de la
estructura de la ciudad. Constituían no sólo lugar de higiene sino también centro de
actividades sociales y políticas. Los monumentales edificios se encontraban divididos en
tres partes, caldarium, templarium y frigidarium; contenían también bibliotecas, salas de
conferencias, jardines.
En el mundo romano la basílica es una construcción de gran tamaño cubierta con
bóvedas de cañón y de aristas, generalmente de forma rectangular apaisada, con ábsides
en los laterales. En éstos se ubicaba el magistrado que administraba justicia y en los
restantes espacios se realizaban transacciones comerciales y reuniones ciudadanas.
Este fenómeno de privatización de ciertas áreas de la ciudad que hasta ese
momento pertenecían a la totalidad de los ciudadanos debemos analizarlo teniendo en
21
APULEYO. Met, II, 19.
