Arquitectura domestica romana.pdf

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La decoración de la domus en el África Romana
Así como el programa arquitectónico entraña un significado de exaltación del
poderoso, la decoración de la vivienda nos transmite el mismo sentido. Casi no han
quedado las ornamentaciones de muros y techos, pero sí sobreviven gran cantidad de
mosaicos de pavimento. La temática, posiblemente impuesta por el dueño de casa al
artista, es una manifestación de sus propios valores, sean estos religiosos, culturales,
estéticos. Proseguía el gusto por las escenas mitológicas tradicionales, pero en las
ciudades de la costa africana, donde se vivía del mar, de la pesca y del comercio, las
preferencias se inclinaban por los cortejos de Poseidón y Anfitrite. Encontramos también
escenas con trabajos agrícolas, establos de caballos, en los cuales, curiosamente aparecen
los nombres de cada uno de los caballos. En muchas casas se evidencia una mezcla de
motivos paganos con algunos motivos cristianos que ilustran el modo paulatino en que el
cristianismo se difundió en el Imperio Romano. Las nuevas creencias se superpusieron a
las antiguas. No olvidemos que los romanos, como pueblo esencialmente práctico que
era, aceptaban e incorporaban toda nueva religión "por las dudas". Nunca estaba de más
la protección de otro dios que se agregaba a los anteriores. Los dioses de los países
conquistados subsistían con todo su vigor, bajo un nombre romanizado y se incorporaban
por un fenómeno de sincretismo a la religión oficial. Los creyentes de la antigüedad
convivían con los dioses conocidos o por conocer en un ambiente de tolerancia. Los
cristianos se decían integrantes del mundo romano pero se negaban a manifestar su
lealtad al Estado según las normas habituales, en especial, la del culto al emperador. Este
fue uno de los principales motivos de la hostilidad romana frente a los cristianos y excusa
para las persecuciones.
Inmerso dentro de las necesidades de propaganda aristocrática se difunde en el
arte tardoantiguo un tema figurativo, con connotaciones simbólicas: la escena de caza. En
ella el poderoso persigue, montado a caballo a los animales, mientras sus criados, a pie,
ayudan con los perros, ponen trampas o arrancan las pieles. La jerarquía se impone por la
montura y por la magnificencia de las vestimentas. La actividad glorifica al dominus
también porque él está imitando una sagrada virtud imperial. El Emperador en la caza,
vence a la bestia, ayudado por su poder divino y garantizando la prosperidad del mundo.
Los grandes señores continúan también de esta manera con el antiguo esquema del
guerrero victorioso; recuerdo de Alejandro, prototipo de heroicidad y que se prolonga en
los grandes emperadores y conquistadores romanos. La referencia plástica del jinete
victorioso (caballo encabritado, o en movimiento fogoso, jinete con un brazo en alto en
señal de triunfo) es fácil de ver en la parte superior de La caza de las bestias salvajes de
un mosaico en Cuicul, esquema casi idéntico al de La caza de las fieras de Bône, (ángulo
superior izquierdo), La caza a caballo de El-Djem, Túnez, (ángulo inferior izquierdo) y
también en tramos de La gran cacería de Piazza Armerina , en Sicilia .
